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ENTREVISTA AL TÉCNICO DEL BETIS

Setién: 'Me habría dejado cortar un dedo para que me entrenara Cruyff'

El entrenador bético reivindica el fútbol de posesión, recuerda sus años como jugador en el Atlético de Jesús Gil y explica su encuentro con Pelé antes de enfrentarse al Barça

 

Setién: 'Me habría dejado cortar un dedo para que me entrenara Cruyff' - JAVIER DÍAZ

Antonio Baquero
09/11/2018

Quince temporadas como jugador en Primera División convirtieron a Quique Setién en historia viva del fútbol español. Quedaron sus 63 goles, su reto a Jesús Gil, que para él acuñó la expresión de "ir con mujeres ostentóreas" y unos años en el Logroñés del 'gol en las Gaunas'. Tras demostrar como entrenador que al toque se puede triunfar en Segunda B, llegó a un Betis deprimido. En su primera temporada, lo ha metido en Europa y, con un juego cruyfista, lo ha convertido en el tercer equipo más visto en TV. Pese a que un mal inicio en Liga, Setién se muestra firme en sus convicciones. Este domingo las pondrá a prueba de nuevo frente al Barça.

-Va a cambiar el Betis en el Camp Nou? No. Si algo nos distingue es ser valientes, tratar de tener el balón. Es verdad que hay equipos que te pueden someter, como el Barcelona. El año pasado tuvimos 70 minutos buenos. Qué pasa? Que luego hay desajustes y te meten gol. Pero tuvimos nuestras opciones. Si te metes atrás igual también hubiera pasado lo mismo. Pero ahí pierdes la esencia de lo que que tratas de concienciar a tus futbolistas.

-Por qué siempre que llega a un equipo necesita resetear a los jugadores? Les empiezas a comprometer con algo que tienen dificultades para desarrollar porque nunca se lo han pedido. Pero a mí esto no me frena. Yo cuando le digo a un central que se acabó esto de rifar el balón también le digo que vamos a crear los mecanismos para que salga jugando. E igual con el portero.

-Cómo definiría Quique Setién su manera de jugar? Siempre le he dado mucha importancia al pase. Yo cuando jugaba sufrí a muchos entrenadores que no interpretaban el futbol como yo lo sentía. Que jugaban en largo, a la segunda jugada... Lo tuve claro cuando apareció el Barça de Cruyff. Estás jugando contra ellos, quieres ir a presionar y no llegas nunca al balón. Te tiras 80 minutos corriendo detrás de la pelota sin tocarla. Y yo me dije: esto es lo que a mí me gusta. Empecé a ver el futbol de una manera diferente. Entendí la esencia del juego. Cómo te asocias, la colocación, el juego posicional. Yo había escuchado desde joven que había que correr y de repente te das cuenta de que no. Que lo que hay que hacer es jugar con la cabeza y no con los pies ni con el corazón. Porque luego pegas el balón en largo y cuanto más rápido le pegas más rápido te vuelve. Por eso me maravilla Busquets, que es un futbolista inteligentísimo y que está permanentemente leyendo el juego.

-Cómo se sintió cuando le dieron el premio de la Fundación Johan Cruyff? Lo agradecí muchísimo porque era un reconocimiento real a algo que yo sentía. Evidentemente con los años, vas adquiriendo matices. Yo no es que tenga mucha capacidad para inventar, muchas veces me copio de lo que veo, de lo que hace Guardiola, de lo que hace Sarri

-En el Lugo rompió el paradigma de que en Segunda B no se podía jugar asi. Pero lo ascendió a Segunda y estuvo seis años. Todo el mundo me decía, tú no vas a poder hacer esto en Segunda B. De hecho, tuve que convencer a todos los futbolistas de cómo íbamos a jugar. Yo no voy a cambiar. Antes de firmar yo advierto al club de que si me conocen cómo soy, porque si no, es mejor que firmen a otro entrenador.

-Por qué ese estilo de juego está siempre en el punto de mira? La gente tiende a rechazar las cosas que no comprende y parece que tú tienes que estar permanentemente defendiendo esta manera de jugar. Y eso a mí me molesta mucho. Parece que en cuanto pierdes esto ya no vale. Cuando no ganamos o perdemos pero mantenemos nuestro estilo, yo ante mis futbolistas tengo muchos argumentos para defender lo que hago. Pero si juegas a defender permanentemente, qué les va a decir a tus futbolistas cuando llegas al vestuario. No tienes nada.

-Joaquín dijo que, de no haber llegado usted, se habría retirado. A mi me hubiera encantado tener un entrenador que tuviera las cosas tan claras. Por eso yo a Cruyff le dije que hubiera dado el dedo meñique por haber jugado en su equipo, pero no por jugar en el Barcelona, si no por cómo jugaba, porque yo veía a los futbolistas cómo disfrutaban. A los futbolistas les vamos cambiando los entrenadores. Les cortamos su iniciativa para que hagan lo que nosotros queremos. Y no he conocido a ningún futbolista al que no le guste el balón. Se hacen futbolistas porque quieren el balón, no para correr detrás de él. A mí el concepto del mediocentro defensivo me tiene traumatizado. Porque por el sitio por el que más veces pasa el balón tú tienes que tener a los mejores futbolistas. Es que es de sentido común si quieres jugar al futbol.

-Tiene la sensación de ser un disidente? Tanto como un disidente no, porque creo que en el fondo a la mayoría de los entrenadores les encanta tener el balón. Pero el futbol también tiene urgencias y los entrenadores entienden que vas a sobrevivir más tiempo siendo conservador que atrevido. Hay muchas veces que me pongo enfrente de la televisión a ver futbol y no me gusta, prefiero jugar una partida de ajedrez. Hay equipos que si no tengo que jugar contra ellos no los veo.

-Suena como futurible para la selección y para el Barça. Cómo lo lleva? A uno le halaga. Pero tampoco le hago demasiado caso. Yo trato de vivir con intensidad en el día a día.

-Tiene en el Betis los jugadores para aplicar su juego? Este año más. El año pasado menos. Cuando llegas a un equipo no puedes exigir. Por eso la filosofía de juego la tendría que marcar el club. Cuando llegamos había muchos futbolistas que no entendían lo que les pedíamos. El año pasado, Pau no estaba acostumbrado a jugar con los centrales. Y este año sabe que eso es una parte importantísima. O Feddal, que venía del Alavés. Y allí cada vez que había una pérdida ellos se iban atrás y aquí les decimos lo contrario. Y al principio había desajustes porque me iban dos a apretar y dos atrás.

-Qué podemos esperar del Betis esta temporada? El Betis este año va a crecer. Estamos jugando mucho mejor que el año pasado, estamos defendiendo mejor y estamos atacando mejor. Los goles llegarán. Ahora mismo al Betis todo el mundo le identifica con una manera de jugar que es atractiva.

-Que legado le gustaría dejar en el Betis? No soy un hombre de grandes ambiciones. Quiero que mi equipo juegue bien ya que como consecuencia de eso van a llegar las victorias.

-Usted se estrena en el 76. Cómo eran las defensa de entonces? Buff. A mí me marcó Gallego, Migueli, Benito, futbolistas que eran extraordinarios. Yo era un chaval recién salido de la cantera del Racing, que pesaba 68 kilos. Y entonces había cierta licencia por parte de los árbitros para que te acribillaran a balazos. Era una cosa hasta que no aparece la televisión no se empieza a proteger a los futbolistas. Era una batalla. Sobrevivir en muchos campos era tremendo.

-Ha cambiado mucho el fútbol? El futbol no tiene nada que ver. Había más espacios. No se corría tanto. Entonces se corrían 8 o 10 kilómetros. Y ahora se corren 12 kilómetros y a altas intensidades. No había preparadores físicos. Yo en el Rácing lo más que hacía eran 10 minutos de carrera contínua.

-Y en su mejor momento en el Atlético de Madrid llega Jesus Gil. Para usted acuñó Gil la expresión de estar con mujeres ostentoreas. Tanto lo eran? Este hombre llegó tratando a los futbolistas como meros objetos. Y nos plantamos una serie de jugadores que sufrimos las consecuencias. Estuve nueve meses sin jugar y él alegaba esas cosas para acusarme de que no llevaba una vida profesional. Todo era absolutamente falso.

-Y acabó en el Logroñés, en la época en que se acuñó la mítica expresión 'gol en las Gaunas. Fue una época extraorinaria. Se reunieron allí un grupo de futbolistas de mucha calidad y de experiencia. Jugadores que salíamos rebotados, que allí encontramos cobijo y que dimos un rendimiento espectacular. Estuve con Salva, Ruggieri, Polster, Abadia, Kleber, estaba Angoy, Linde

-Qué le paso con Pelé? Pelé (se ríe) Yo jugaba en el Atlético y estaba sancionado. Así que me fui a una discoteca. Y eran las tres o las cuatro. Y en una mesa al fondo me quedo mirando y digo, ostia, aquel me parece que es Pelé. Y me fui acercando y, ostia, que era Pelé. Cogí un posavasos, un bolígrafo y me acerqué donde él y le dije: Le importaría firmarme un autógrafo? Es que yo también juego al futbol. Y Pelé me respondió: Y si juegas al futbol qué haces a estas horas en la discoteca?

-Es usted un apasionado del ajedrez. Qué le ha aportado? Pausa, capacidad de análisis, control sobre las emociones. En el ajedrez, como en el fútbol, es muy importante controlar el centro del tablero. Y perspectiva. No cómo están las piezas en ese momento si no cómo van a estar dentro de una serie de movimientos.

-Cómo fue jugar con Kasparov y Karpov? Fue una experiencia increíble. Además era una etapa en que a mí me estaba enganchando mucho el ajedrez. Les había estudiado y de pronto los tenía ante mí.

-Ganó? Qué va. Estos juegan contra 30 y les ganan a todos.

-Qué ficha de ajedrez sería Joaquin? Un alfil.

-Y Messi? Es la dama, la ficha que lo hace todo bien.

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