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CIEN CEPAS | corbillos de los oteros

Capricho vinícola en Los Oteros

Una bodega tradicional cuyo acceso alfombra el pequeño viñedo familiar ya como único testimonio de la actividad vitícola del pasado en Corbillos de los Oteros es la base de operaciones de uno de los proyectos vitivinícolas más modetos de Tierra de León. Es más bien un capricho.

 

Una bodega tradicionalcomo casiúnico testi-monio que relaciona a Corbillos delos Oteros conun pasado vitivinícolaes la base de operacionesde Cien Cepas. - b. fernández

Rafael Blanco
16/03/2012

mapa de situación de la bodegaUn capricho o un entretenimiento. Sin más pretensiones. Pero sin servidumbres en cuanto a la dedicación de un tiempo concreto, al menos en tareas que no tengan que ver con la viña o la bodega. No es la ocupación familiar de los Cubillas Villa, de César, más intensamente, y de Luis, que recibieron por legado materno una bodega tradicional en Corbillos de los Oteros y, justamente delante, una viña de una hectárea que, replantada en 1996, es el único testimonio de un pasado vitivinícola en ese entorno geográfico.

Esas pocas cepas de prieto picudo y tempranillo, mencionadas sin precisión numérica en la razón social de la bodega, más que la base de elaboración son la excusa para hacer vino, mantener un cierto contacto con el mundillo, alimentar la curiosidad por la viticultura y la enología, tener un tema de conversación y alentar el orgullo de que ese vino que se menciona sea además el propio, el que uno hace para disfrutarlo con la familia y los amigos.

Así que con esa uva y alguna más comprada en Valdevimbre, los Cubillas Villa hacen tintos siempre de media y larga crianza. Nada de rosados —sólo un experimento puntual—, que requieren una cierta atención en momentos muy precisos y además tienen una vida corta.

De la vendimia del 2005 nació el primer Cuarta (80% prieto picudo y 20% tempranillo), presentado como vino de mesa con nueve meses de crianza. Cuarta es la alta referencia de la bodega que, adscrita a la denominación de origen, tuvo que recurrir a la etiqueta Cien Cepas para calificar el primer monovarietal prieto picudo, ya con once meses en barrica.

Paralelamente, en la bodega, muy bien conservada y con buena selección de roble, se añejaba el primer Cuarta con certificación de alta calidad y año y medio en barrica.

Con el Cuarta 2006 —un larga crianza de dieciocho meses en barrica— todavía en el mercado y sin previsión de que vuelva a haberlo, al menos de manera inmediata, Cien Cepas va a ordenar a partir de ahora la modestísima producción de la bodega de Corbillos de los Oteros en torno a su primera referencia, la que toma nombre de la propia sociedad y que mantiene en el mercado, sólo en algunas vinotecas de la capital, ese crianza de quince meses en barrica de roble francés.

La idea de cara al futuro es que, efectivamente, ese Cien Cepas Crianza se mantenga en esos tiempos de madera (15 meses) y el Cien Cepas Roble (12 meses) sea el básico de la bodega, este año en edición 2009 con una producción de 2.000 botellas y 5,85 euros de coste en bodega.

No habrá más Cuarta que el que pueda encontrarse en vinotecas o en la bodega de amigos, clientes conocidos de tiempo atrás o empresas a los que venden directamente pequeñas partidas. La idea es reservar esta referencia para elaboraciones muy especiales. Y tampoco habrá vinos del 2010 porque la vendimia propia que sirve como aporte siquiera simbólico no reunía la calidad suficiente, de manera que se ordenará la provisión de futuro con lo que quede en bodega.

No se entiende en la bodega otra interpretación de la actividad que no sea así. Ni tampoco ajena al prieto picudo. Está muy bien que sea así. Sobre todo cuando uno hace el vino porque quiere y en consecuencia lo hace también como quiere.

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