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LUGARES FIGURADOS | LUIS CARNICERO, arquitecto y poeta

La casa-El fuego

 

LUIS CARNICERO -

02/03/2018

Buscando los primeros momentos del habitar —romanticismo hermoso— sueles ir de cuando en cuando a ese variopinto noroeste de León, tantas veces olvidado, pero revelador y sorprendente, donde aún quedan pallozas.

Con gran esfuerzo de sus propietarios, aún siguen erguidas arcaicas construcciones, de plantas circulares u ovaladas, en los Valles de Ancares y Fornela, en Burbia, Valcarce, Balboa… Pero esta vez quisiste acercarte, desde las de Candín, por un camino entre sotos de antiguos castaños, cruzando el puente, hasta Pereda, porque su entorno significa para ti un Presente-eterno.

Aquí, el paisaje pronuncia su discurso estético y vivencial con tintes de materia, tradición y espíritu. A la izquierda, los troncos jóvenes hablan de ser curvados y atados en círculo para dar lugar a la choza primigenia. A la derecha, el árbol brama soberbia-fuerza en infinitas estructuras.

Al fondo, el cielo, es duda y promesa; y, cerca, la suerte del llegar dibuja una imagen ensoñada del Edén, junto al agua de un molino. Todo queda en ti, con la nieve, como ?arquetipo hacia el futuro.

Sí, así pudo comenzar la arquitectura, unida a la naturaleza, sonando el agua, contemplando los triángulos del fuego luego convertidos en techos apuntados, con apoyos de postes, con interiores frescos en verano y fáciles de caldear en invierno, con un muro no sustentante, solo cerramiento, y una sola puerta en el eje dividiendo hogar y cuadra, compartimentados por tablas. Humanos con vida en común, ya sociales, conviviendo y compartiendo el dentro con animales: humo y respirar hacia lo alto, a través de un ventanillo.

Y sientes la labor del teitador, el cielo simbólicamente sostenido por la viga madre y su entramado de tijeras y tercias; y la tierra afianzando su estructura cerrada con muros de piedra. Cielo y tierra ensamblados, en una suerte de cópula cósmica, en el momento de llevar al interior, al lar contiguo al lecho, la pirámide de llamas que hasta entonces había estado a la intemperie.

Ah, primera casa de Caín, imaginativo y errabundo. Atisbando el Templo.

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