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BODEGAS BERGIDENSES | cacabelos

Un hito en el camino del vino

Sobre la base de un histórico viñedo familiar se levanta Bodegas y Viñedos Bergidenses, que tiene como referencia geográfica el hito del kilómetro 400 de la vieja carretera Madrid-La Coruña y como orgullo su ubicación donde el Camino de Santiago se abre paso entre las mejores cepas

 

Bergidenses levanta sus instalacionesen el kilómetro 400 de la vieja nacional VI, sobre una delas viñas queson propiedadde la familia. - b. fernández

Rafael Blanco
10/02/2012

mapa de situación de la bodegaFue el bisabuelo de Carlos Elías Fernández Garnelo, que en el organigrama de la bodega figura como secretario de Bodegas y Viñedos Bergidenses SAT, quien en el horizonte del siglo pasado, exactamente en el año 1900, plantó las primeras cepas en Las Chas, a la que en 1998 se le arrebataron unas cuantas para construir las actuales instalaciones de la sociedad.

Ubicada exactamente en el kilómetro 400 de la histórica carretera Madrid-La Coruña, con Cacabelos a un paso, e inscrita en el consejo regulador desde 1997, ya entonces elaboraba el godello Viña Garnelo —lo venía haciendo desde años atrás Carlos Fernández Gallardo— y casi al mismo tiempo que avanzaban las obras fermentaba el Vega del Cúa (este año 50.000 botellas; 3,35 euros en bodega), un joven que habría de ser el primer tinto de la bodega con sello de la Denominación de Origen Bierzo. Y, en fin, ya con una parte de la vendimia de 1999 se elaboraría un segundo tinto, éste con tiempos de crianza.

El Tégula, que lleva en la etiqueta una teja romana y en la contraetiqueta un texto de una de las más afinadas plumas bercianas, Raúl Guerra Garrido —«Del tejado de tégula que precedió a la muga del kilómetro 400 de la N-VI surgieron los más bellos aunque inquietos sueños de doña Mencía. Ahora, en tiempos menos conflictivos, su ensueño arropado en barrica de roble reconforta nuestro paladar con el más cálido sabor de una esperanza preñada de futuro»—, es un vino de limitada producción, unas dos mil quinientas botellas de la añada 2007 (6,35 euros en origen) que han permanecido diez meses en barricas de roble francés y americano, de las que dan cuenta unos cuantos conocedores de su calidad, por lo general avezados consumidores.

Pero el vino estrella de la bodega es el blanco, sin duda uno de los godellos de referencia de la viña berciana. No es habitual, ni mucho menos, que una bodega de estos pagos alcance tan alta producción de blanco —prácticamente la mitad de la botellas que vende son Viña Garnelo— respecto al tinto pero se entenderá muy bien la razón de que eso sea así si se prueba ese godello que siempre debe ser mencionado entre los mejores del Bierzo.

A esos tres vinos se limitaba el catálogo de la bodega, ahora bajo la supervisión técnica de José Manuel Baelo, hasta que el año pasado, casi por sorpresa, se amplió con un rosado —Vega del Cúa (4.000 botellas de la vendimia 2011; 3,35 euros—y un tinto roble que se acogen a la referencia de más alta calidad. De ese Tégula roble del 2010 que ha permanecido cinco meses en barrica salieron al mercado 5.000 botellas (5,10 euros). Pero este año Bergidenses hace una doble apuesta más en la línea de la calidad que del volumen con un reserva y un gran reserva que aparecerán en los próximos meses bajo una cuarta referencia, Km-400. Ambos son de la añada 2007 con doce y diecinueve meses de permanencia en barrica de roble francés y americano y una producción prácticamente simbólica de 1.000 y 1.500 botellas (12,00 y 15,00 euros, respectivamente)

Del cuidado del viñedo propio y el controlado que es la base se encarga Eduardo Blanco Alba. De hecho, todas las labores en la viña y en la bodega, dirección técnica aparte, prácticamente se ciñen al círculo familiar, porque la empresa tiene además ese marcado carácter y una cerrada aportación social.

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