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Identidad y carácter

Lo permiten las condiciones de la vendimia, pero sobre todo es autoimposición de la dirección técnica de la bodega: menos grado en los vinos para que no pierdan la identidad y el carácter, que digan qué y de dónde son.

 

Viñedos de Pajares de los Oteros y Valdevimbre proporcionan a Dominio Dostares la Prieto Picudo con la que elabora el ‘Estay’. B. FERNÁNDEZ -

RAFAEL BLANCO
06/01/2017

Fue un vendimia «complicada» en la que «costó alcanzar los objetivos de calidad y cantidad», finalmente ampliamente satisfechos. Dominio de Tares, que además del viñedo propio se nutre del de 35 viticultores con los que tiene una relación histórica, necesitó la pasada vendimia una aportación extra de al menos otros veinte para meter en la bodega de San Román de Bembibre 450.000 kilos de Mencía y 30.000 de Godello.

No tanto en el caso de Dominio Dostares, razón con la que opera en el sur de la provincia. Veintiséis hectáreas de viñedo propio, once de ellas de cepas viejas, le garantizaron 100.000 kilos de uva entre la procedente de Pajares de los Oteros (85.000) y Valdevimbre (15.000), con el aporte también en este caso de dos viticultores.

Sobre esa base y desde las condiciones de la vendimia en ambas zonas, se espera, adelante Rafael Somonte, director técnico de la bodega, un godello «más fresco, más floral y cítrico y también más mineral» que «responderá al perfil que busca en consumidor», aunque «también tendrá estructura y potencia para ir a la barrica».

El rosado y los tintos de una y otra zona de producción serán este año «más proclives a mostrar la variedad y los suelos» precisamente porque el hecho de que tengan menos grado alcohólico, que siempre lo tapa, les permite revelar con mayor nitidez su identidad y el origen. El Dominio de Tares crecerán significativamente los volúmenes de producción en casi todos sus vinos, empezando por La Sonrisa de Tares, un godello joven que ha encontrado su hueco en el mercado, y el fermentado en barrica, y siguiendo por los, desde el barrica Baltos hasta los superiores Bembibre y Tares P-3, mientras que el Cepas Viejas dará un salto a 200.000 botellas cuando salga la añada 2016 por la mayor demanda del mercado internacional, con el nacional sostenido. Los dos perfiles muy diferentes de los Bembibre, un tinto intenso de la gama premium, y Tares P-3, más mineral, más clásico y de más larga guarda, exploran las más altas posibilidades enológicas de la bodega.

También lo hace en el caso del Prieto Picudo con el Cumal, un monovarietal tinto de referencia por historia y calidad. Crecen igualmente en volumen el rosado Tombú y el otro tinto, el tercer y último vino de la bodega. El Estay, muy aquilatado en su versión 2015 con nueve meses de barrica, es muy representativo de la variedad y se presenta en el mercado con nuevo formato y nueva identidad para unificar criterios e imágenes.