+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

«La Mencía es sensible, compleja y diferente»

Mathieu Barrauld
Bodegas y Viñedos Luna Beberide SA

«Somos capaces de hacer vinos muy buenos de cortas crianzas que pueden compararse con grandes reservas de otras zonas de producción». Mathieu Barrauld es un francés que recaló en el vino berciano tras quedar fascinado por la Mencía: «Es compleja, sensible y muy difícil de trabajar. Nada la iguala».

 

Mathieu Barrauld en la cava de la bodega Luna Beberide, en Cacabelos, ya camino de Pieros. - B. fernández

Rafael Blanco
10/01/2014

Desarrolló inicialmente su carrera en Val de Loire, se curtió en Toro y recaló en el Bierzo en 2004 para integrarse en el proyecto Paixar. Desde 2006 decide cómo son los Luna Beberide, una bodega en la que hacen volumen y calidad los blancos pero que ahora explora con mayor criterio el generoso caudal creativo de los tintos... de los tintos, claro está, de Mencía.

Llegó con la experiencia de trabajar en proyectos muy grandes y con la inquietud de hacerlo en una bodega familiar. Fascinado por el «enorme contraste, incluso para los profesionales, del Bierzo y por la sensación de que en cuarenta kilómetros recorres un país», acabó convencido de que esta comarca «no se parece a nada» y de que «tiene identidad propia que se reconoce sin duda en la viña y en el vino».

Cuando en 2004, tras conocer a Eduardo García, asumió en Dragonte el trabajo de campo para Paixar, todavía un proyecto latente, quedó definitivamente seducido «por la variedad, las altitudes y los suelos cambiantes» de la viña berciana: «Bien trabajada, cada zona refleja un carácter propio y distinto a la inmediata y un enorme contraste. Valtuille y Dragonte están a sólo una decena de kilómetros y no tienen absolutamente nada que ver desde el aspecto vitivinicola: suelos, altitudes, orientaciones...».

«Y luego está el trabajo, sobre todo en el viñedo... más que en la elaboración», confiesa antes de solemnizar la sincera asunción de un compromiso moral: «Tenemos que respetar lo que nos ha llegado para legarlo a futuras generaciones».

Defiende Mathieu Barrauld como fundamental para el Bierzo la «viticultura de calidad» y la necesidad de elaborar vinos «más aromáticos, sutiles y bebibles». Y entiende que eso será posible, pese a las enormes dificultades y el extraordinario reto que supone para los enólogos, a partir de la accidentada vendimia de 2013. «Fue complicada porque no hubo primavera y se estiró el proceso vegetativo en el tiempo», exigiendo en bodega «más trabajo de selección en mesa» y la renuncia «a un diez por ciento de la producción por desperdicio y por razones de calidad de la uva».

El resultado, entiende también Barrauld, serán vinos «más atlánticos, más ligeros, de menor graduación alcohólica y más bebibles».

Irredento defensor de la Mencía, en la que la bodega encontró al fin un filón de oro tras años de titubeos en los tintos anegada por el éxito de formidables blancos, el enólogo de origen francés, que concreta también en su personalidad y en su criterio otra manera de entender el vino, decanta las virtudes del Godello berciano frente al de mayor proximidad geográfica: «El de Valdeorras tiene más acidez y es más fresco, pero el del Bierzo gana en volumen y en sensación grasa por su mejor maduración».

Luna Beberide, a la cabeza entre las bodegas del Bierzo por volumen y calidad, ofrece una carta de elaboraciones muy definida que abre el legendario blanco Viña Aralia como vino de mesa y cierra el Art, un tinto crianza que, hoy por hoy, concreta la más alta calidad elaboradora de una empresa que tiene pendientes de desarrollo sus más ambiciosos proyectos enológicos.

Buscar tiempo en otra localidad

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla