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RUTAS DE LEÓN

Entre pan y carbón

El Regato Barbas de Gato vertebra en Páramo del Sil un recorrido didáctico sembrado de molinos de pan, arropado por ejemplares de árboles centenarios y coronado por una mina-museo erigida para impedir que algún día el carbón caiga en el olvido. El agua es el hilo conductor de una historia, la de un pueblo orgulloso de su pasado

MARÍA J. ALONSO | PONFERRADA
24/10/2014

 

A orillas del Arroyo de Los Regadones o, como sus vecinos le llaman, el Regato Barbas de Gato —que durante años se ganó ese apodo por las crecidas que sufría en las épocas de mayor lluvia—, discurre la Ruta de los Molinos de Páramo del Sil. Un paseo de poco más de dos kilómetros en el que a principios del siglo XIX echaron sus raíces siete molinos de pan que han llegado hasta el presente para dar cuenta del laboreo asentado siempre en la base de la economía local. Una base que, desde luego, se tambalea sin el apoyo de la minería del carbón. He aquí la explicación de por qué junto a los siete molinos que toman sus aguas prestadas del Barbas de Gato se erigió hace ahora cuatro años la réplica exacta de una mina de interior.

Y es que un sólo paseo por esta ruta de belleza extraordinaria inmersa en el casco urbano de Páramo del Sil permite al visitante entender su historia y aproximarse a los porqués de su evolución. Primero fue el campo y después el carbón. Entre medias, el agua sigue haciendo de nexo de unión. El agua que activa todavía hoy el rudimentario pero efectivo mecanismo del molino Fuente de Oro, abierto a todo aquel que quiera ver en directo cómo era y cómo es la molienda de trigo y centeno. El agua que penetra en la galería de 45 metros que vertebra la mina-museo construida por una grupo de prejubilados mineros después de una visita realizada al Museo de la Minería de Asturias.

En las entrañas de esta explotación artificial todo parece real y es que todo lo es, aunque haya sido desplazado de su lugar original. Un tramo de vía, un panzer, vagones y máquina, una pala extractora, martillos picadores o todos los elementos necesarios para barrenar y dinamitar fueron cedidos desinteresadamente por el Grupo Alonso a fin de poder hacer de este proyecto una realidad. Como en un pozo real, hay galería, rampa de extracción y boca de salida; no faltan tampoco las entradas de aire, agua y ventilación, ni los medidores para detectar, entre otras cosas, un posible escape de grisú, el gas de la muerte dulce. La visita guiada no dura más de 20 minutos y permite ver in situ, asimismo, la evolución del trabajo en la mina. En la galería, de cómo se posteaba en madera, a la introducción del hierro y, después, la entibación. Y en la rampa, cómo la madera dio pasó también al hierro y, más tarde, al hidráulico.

Sorprende su realismo. Un realismo conservado igualmente en los molinos que el Ayuntamiento de Páramo del Sil ha restaurado con piezas originales en el proceso de recuperación de esta particular ruta histórica y natural franqueada por dos lavaderos distintos que, del mismo modo, resumen la vida de antaño en el Alto Sil. En el lavadero de la Fuente del Río y el en de la Fuente del Oro se limpiaban —y sigue haciéndose— las tripas y los callos en los días de matanza, y se lavaban también las sábanas y las mantas y la ropa y el mono de trabajo de los mineros que llegaban a casa tiznados de pies a cabeza por el negro del carbón.

Hasta aquí lo histórico. Ahora viene lo natural, resumido y destacado en el Aula de la Naturaleza que se ha creado en la zona. Un espacio divulgativo donde cada árbol tiene etiqueta. Chopos, castaños, cerezos, nogales, robles o humeiros han sido clasificados para explicar al caminante qué es lo que ven sus ojos cuando miran hacia arriba. A través de una serie de vinilos colocados sobre una estructura de madera, la Ruta de los Molinos cuenta a sus huéspedes qué tipo de árbol es el que están viendo, cómo son sus hojas o su tronco, cuál es su fruto y cuáles sus atribuciones, cuándo se planta y cuál es la mejor época de poda. Incluso, a qué fin puede destinarse su madera una vez cortada.

Así pues, entre pan, carbón y agua discurre esta ruta didáctica que goza de una buena acogida entre los colegios de la zona. No en vano, son muchos los grupos de escolares que desembarcan en Páramo para ver de cerca lo que este recorrido explica. Sus instalaciones se abren a demanda y algunos días señalados. No resta mucho para la próxima cita. Será los días 8 y 9 de noviembre, coincidiendo con la celebración del Magosto y Mercado Tradicional.

 

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