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‘Quiebros’ de altura

Entre quiebros y alirones, la Montaña de Riaño destila estos días lo mejor del fútbol que han aprendido sus lugareños durante 40 años. La localidad de Lario se convierte en el catalizador de un gran torneo que arrancó en 1978 por casualidad y suerte, tras ganar los escolares locales un campeonato de esquí que se premió con el asfaltado del patio de barro del colegio. Como en verano no había nieve... comenzaron a dar patadas a un balón creando un evento ‘de altura’ que es ya todo un símbolo

 

El pueblo de Lario, situado a 1.140 metros de altura y a la orilla del Esla, que discurre por el valle de Valdeburón, está rodeado de montañas y cimas emblemáticas de los Picos de Europa, como Burín, Mampodre o Peña Ten. Además de la exuberante naturaleza -

pilar infiesta
04/08/2017

Un patio con suelo firme y dos porterías. Ese fue el pago que recibieron los alumnos del colegio de Lario hace cuatro décadas por una victoria de esquí provincial. Al poder disfrutar de una pista ya sin barro y aglomerada, los estudiantes se animaron a hacer filigranas con el balón e incluso a retar a los vecinos de pueblos cercanos. Nacía así el torneo de Fútbol Sala de Lario, cuyo primer palmarés fue para La Uña, en un campeonato de ocho equipos al que acudieron también Polvoredo, Maraña, Liegos, Acebedo, Burón, Riaño y los locales. El evento cogió inercia, izó la bandera de la defensa de los pueblos y traspasó fronteras atrayendo a jugadores madrileños, de Palencia y Asturias, sobre todo. Hoy, funciona como un reclamo veraniego en el entorno de la Montaña de Riaño. Una zona que cura los estómagos con su rica gastronomía; salva los ojos, con vistas a cumbres infinitas y a una naturaleza desbordante; y, dicen, que hasta es capaz de sanar el alma, al respirarse sosiego. Valdeburón; el valle de San Pelayo, con su caminata hasta el inigualable pueblo de Lois; los ascensos hasta el pico Burín (llamado también Yordas, de 1.964 metros) y el encuentro con los Picos de Europa y el Macizo del Mampodre ofrecen todo un catálogo de rocas, praderíos, vegetación y fauna para todas las edades. Corzos, rebecos, ciervos, jabalíes, cabras hispánicas, buitres, águilas reales y halcones adornan las estampas de estos pueblos salpicados por la montaña oriental leonesa. Junto a ellos habitan osos, urogallos y lobos. En la vega del río Esla y de los arroyos que a él vierten habitan nutrias y truchas. Hayas, robles, verde y gris compiten en la paleta de este rincón leonés. También destacan el Jardín de la Cañada Real Leonesa Oriental, los palacios de los Gómez de Caso, renacentista, y de los Allende, un buronés que marchó con las madreñas puestas a trabajar a Bilbao. Por tesón, matrimonio y buen hacer, llegó a convertirse en diputado en Cortes y senador por León y Soria. También fue propietario de varias empresas dedicadas a la industria del carbón, accionista y presidente de bancos y de compañías ferroviarias. Levantó una de las mayores fortunas de la España de principios del siglo XX, destacando por sus actividades filantrópicas. En 1917 inauguró su palacio de Burón con piedra caliza azulada, labrada a sillería en esquinas y vanos, con llamativos arcos de piedra y un corredor. Mucha historia, mucha naturaleza, mucho que ver y hacer, además de acudir al torneo de fútbol, que se prolonga hasta el día 13 en Lario. Como broche, esa jornada habrá fiesta de la espuma, juegos tradicionales y entrega de trofeos. Estos días, se disputan los torneos alevín (con 8 equipos), infantil (8), femenino (4), veterano (8) y senior, para el que se han inscrito 24 equipos de comarcas diversas. Lario, que pertenece a Burón, está marcado por la indómita geografía de las montañas leonesas.





Fotos: RAMIRO