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Silva broco | Parandones

Un vino en memoria del abuelo

Granelista por tradición familiar, Silva Broco asumió en el año 2007 el reto de alcanzar la máxima calidad elaboradora desde la base de un excelente viñedo propio del que Lagar de Caxán es referencia geográfica y emocional. En la etiqueta va la memoria del abuelo..

 

Un viejo lagar preside la viña sin duda más emblemática de la bodega, a la altura de la construcción - B. fernández

Rafael Blanco 31/12/2010

mapa de situación de la bodegaLagar de Caxán es más que un lagar y la viña preferida de la familia. Ubicada en la prodigiosa ladera del Mirador de Otero, donde los especialistas sitúan algunas de las mejores cepas del mencía berciano, es referencia de calidad de la uva en términos generales. Pero desde la particularidad de la memoria familiar es la viña y el lugar en el que elaboraba el abuelo y supone también una manera de hacer y entender el vino. Es la del abuelo de José Antonio Silva Broco, cuyos apellidos dan nombre a la más pequeña de las seis bodegas que en Parandones vinifican bajo los criterios de la Denominación de Origen Bierzo. La más pequeña y en ese sentido también la más joven. Con viñedo propio también en Villadecanes, Villafranca, los Valtuilles y Corullón, unas catorce hectáreas en total, Silva Broco elaboraba graneles que vendía sobre todo en la provincia y en Galicia.

Pero siempre tuvo la idea de ver su propio vino en botella. Asumió al reto con la vendimia del 2007. Sacó al mercado 1.500 botellas de un tinto joven que etiquetó como Lagar do Caxán y guardó en barricas la otra mitad del vino para comercializarlo como crianza el año pasado. Con la vendimia del 2008 incrementaría la producción del joven a diez mil botellas y con la del 2009 la triplicará, de manera que serán 30.000 las que ponga en el mercado, limitado al ámbito provincial y puntualmente en Cataluña y Galicia.

Es un monovarietal mencía de vendimia seleccionada con una gran carga frutal que respeta la tradición elaboradora de la familia. Un vino como el que hubiese hecho el abuelo. Es el de volumen de la bodega, porque el crianza sigue siendo de muy corta tirada, de nuevo unas 1.500 botellas (5,50 euros) de la vendimia del 2008 que presenta con la misma etiqueta diferenciada sólo cromáticamente. Es lo que hay en el mercado, porque en la bodega se guarda un nuevo ensayo de blanco a partir de la vendimia de viejas cepas de godello y doña blanca que salpican el viñedo de mencía que plantó el abuelo.

Eso y las dos hectáreas de godello que Silva Broco puso en tierra hace dos años en el paraje de Cabanelas constituirán la base de un blanco que sólo será posible cuando esas nuevas varas alcancen un rendimiento cuantitativo y cualitativo de absoluta garantía. Desde luego no antes de tres o cuatro años.

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