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Un parado tiene que esperar casi diez meses para recibir la primera prestación

 

16/12/2016

l. palacios | madrid

Pese a las sólidas señales de recuperación del mercado laboral todavía hay más de 2,4 millones de personas que llevan más de un año en el desempleo y, a su vez, tres de cada cuatro de ellas (1,8 millones) superan los dos años de búsqueda activa de trabajo sin obtener éxito alguno. Y lo que es incluso peor, uno de cada cuatro parados en España lleva más de cuatro años en esta situación y tiene que esperar de media dos años y medio para encontrar un empleo remunerado. Son claramente unos «niveles insostenibles», como se pone de manifiesto en el informe ‘El reto de la reinserción de los desempleados de larga duración’, presentado este jueves por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

El problema añadido a todo ello es que también resulta mínimo el porcentaje de éxito que tiene el Servicio Público de Empleo (Sepe) a la hora de recolocar a esas personas, pues apenas lo logra en un 2% de los casos, la posición más baja de las llamadas economías desarrolladas (el territorio Ocde). De hecho, un parado tiene que esperar de media nueve meses y medio para recibir su primer servicio oficial por parte del SEPE e incluso prácticamente uno de cada tres ha de esperar un año antes de recibir algún tipo de ayuda. «La activación tiene lugar bastante tarde y para la mayoría la intensidad de la ayuda que se proporciona es baja», según advierten los autores del estudio. «Es evidente que hace falta un cambio en la orientación de las políticas de empleo para los parados de larga duración», apostilla uno de ellos, Marcel Jansen, investigador de Fedea.

A juicio de este experto, «la clave está en la atención individualizada de cada parado por un tutor y en establecer unas políticas de empleo bien diseñadas». En definitiva, se trata de establecer un «traje a medida» que «esté adaptado a las necesidades laborales de las personas», apostilló Angel de la Fuente, director de Fedea. Y es que el sistema público de empleo «no puede con todo este volumen de parados», indicó Jansen. Por este motivo abogó por una colaboración «más intensa» entre los sistemas públicos, las empresas de colocación privadas e incluso las oenegé.




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