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«El mercado pide vinos más ligeros»

José M. Núñez Cerezales
Bodegas y Viñedos La Serrana

«Tenemos que hacer vinos menos aguerridos y eso nos lo va a permitir la vendimia de este año. Lo pasamos muy mal, quedó muchísima uva en las viñas, pero el resultado será bueno». José Manuel Núñez Cerezales está al frente de La Serrana y busca el lado positivo donde otros hallan inconvenientes.

 

Núñez Cerezales, en la terraza desde la quese ve partede su bodegaen Villadecanes. - B. fernández

Rafael Blanco
15/11/2013

Fue una vendimia con bastante temperatura y mucha humedad, muy accidentada por la lluvia, que nos obligó a dejar uva en las viñas. Pero lo que llegó a la bodega estaba en buenas condiciones sanitarias. El resultado es que vamos a tener unas vinos más ligeros y menos alcohólicos, que es justamente lo que nos pide el mercado». Hace Núñez Cerezales estas reflexiones mientras comprueba la evolución de los vinos en los depósitos de acero inoxidable. «Muy afrutados», concluye antes de hacer una valoración general de la Mencía como variedad: «Mejor para jóvenes que para guardar. Tiene un gran futuro. Pero es una lástima que nos estemos quedando sin uva porque la gente abandona la viña y no hay relevo».

Ocurre eso en el entorno más vitivinícola del Bierzo. En el alto de Villadecanes, donde desarrollan su actividad media docena de bodegas adscritas a la Denominación de Origen Bierzo, se ubican algunas de las mejores viñas del Bierzo, viejas cepas en altitud idónea, muy ventiladas, bien orientadas y plantadas sobre excelente composición del suelo. «Una de las mejores zonas para la Mencía y para el Godello», defiende Núñez Cerezales. Por la calidad y por la sanidad. Sin embargo, es otra la plaga que afecta al viñedo: el abandono. «No se puede pagar las uva a 30 céntimos el kilo. Es un insulto para el viticultor, que además tiene que vendimiar a mano. Pierde dinero y acaba dejándolo decepcionado», lamenta.

En esa situación y en ese escenario desarrolla su actividad La Serrana. Veinte hectáreas de viñedo propio, unas instalaciones suficientemente dotadas de medios técnicos, mucha dedicación personal y una gama consolidada y estructurada en torno a cuatro líneas —Bagante sustituye ahora como marca a Legus y viste el único Godello de la casa, mientras que Cruz de Hierro es referencia única para un tinto joven— son las bases sobre las que se sustenta la actividad esta bodega familiar, una de las grandes que dan nombre y renombre al vino de Villadecanes, referencia inequívoca y universal del mencía berciano. También de la viña, puesto que en las laderas sobre las que se alza el casco urbano se conservan algunas de las mejores cepas del singular varietal de la comarca. Las que vienen al caso fueron plantadas en torno a 1930 por el abuelo de los Núñez Cerezales. Fue él quien inició la actividad en la bodega en la casa de la que tomó el nombre de La Serrana. La tercera generación que explota ese cepaje, bajo la sensata dirección y el enorme esfuerzo de José Manuel, desarrolla su actividad elaboradora en unas instalaciones construidas en el año 2000.

La Serrana, con líneas de producto paralelas por exigencias del mercado, vende en el entorno geográfico más próximo y, ya fuera de la provincia, fundamentalmente en Galicia y Asturias. Pero exporta una quinta parte de su producción, sobre todo a Estados Unidos, Japón, China, Alemania, Dinamarca, Noruega, Letonia y, curiosamente y como novedad, también a Nigeria.

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