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CULTURA ■ MÚSICA FOLK

«Dimos nuestro primer concierto sin tener nombre»

Rodrígo Martínez y Diego Gutiérrez, son miembros del dúo de folk leonés Tarna

 

Tarna celebra hoy sus diez años de andadura. F. OTERO PERANDONES -

21/12/2017

Lugar: Teatro El Albéitar.
Hora: 21.00.
Entradas: 6 euros, 3 para universitarios.

E. GANCEDO | LEÓN

«Vosotros sois los de Tarna, ¿no?», les dicen por la calle, y el tono y las formas del viandante cuando se acerca a ellos denotan cariño, reconocimiento. Lo han conseguido Rodrigo Martínez y Diego Gutiérrez, miembros de este dúo de folk leonés, a base de pasión, trabajo y constancia, y hoy en El Albéitar impartirán cátedra sonora con un concierto especial por sus diez años de andadura. En el horizonte, un nuevo disco y muchos conciertos. Les acompañan los deseos del ciudadano: «Bueno, pues que tengáis mucho éxito».

—Cuando comenzasteis con esta aventura musical, ¿imaginabais que ibais a alcanzar los diez años de vida?

—D.G. No, porque empezamos de aquella manera. Nos conocíamos un poco de la facultad y Rodrigo andaba detrás de mí diciendo: «¿Y si preparamos unos temas?». Yo nunca pensé en hacer folk, tocaba la guitarra en un grupo de pop, no era como él, que siempre había estado vinculado a ese mundo. R.M. Fíjate que esto empezó para ‘descansar’ de tanto tocar, yo entonces andaba muy liado con Pandetrave y quería hacer algo diferente.

—¿Cómo fue vuestro primer concierto?

—R.M. En poco más de un mes ya habíamos preparado el repetorio. Y el primer concierto lo dimos en Carracedelo... sin tener ni nombre. De hecho, nos lo pusieron allí. Les llevamos una lista con 20 ó 30 y los propios organizadores escogieron Tarna. D.G. Y menos mal porque los había terribles, como Rodriego...

—¿No es un logro celebrar este cumpleaños cuando tantos grupos son flor de un día?

—R.M. Supongo que sí. Lo que pasa es que nosotros, cuando empezamos, no nos marcamos ninguna meta concreta. D.G. Claro, sólo hacer buenos temas, preparar bien los discos, ser muy exigentes, muy escrupulosos... R.M. Muy pesaos, vaya.

—Habréis tocado en los lugare más inverosímiles...

—D.G. Pues sí. Nos han pasado cosas muy singulares. Por ejemplo, estábamos dando un concierto en el Palacio de Canedo y a la mitad lo detuvieron para un brindis con los jugadores y el equipo técnico de la Ponferradina. Nos metieron en el lío y salimos en las fotos como si formáramos parte del club. R.M. En otra ocasión teníamos que tocar en un pueblo del Cea pero veníamos de otro concierto y llegábamos tarde. Paramos en un bar porque no encontrábamos el sitio y el tabernero, al vernos, nos dijo: «¿Vosotros sois los músicos? ¡No vayáis! ¡No vayáis!». Es verdad que el ambiente allí era algo tenso, pero mejoró. Con decirte que nos pidieron el ‘Paquito Chocolatero...’.

—Actuáis un poco a modo de ‘embajadores’ de la música leonesa... ¿Cómo suele ser el recibimiento? ¿Se conocen por ahí algo de lo nuestro?

—R.M. No, no se conoce nada... D.G. Nos reciben muy bien, nos llaman mucho y la verdad es que gusta, yo creo que precisamente por ese desconocimiento. La música de aquí siempre sorprende. Pero tenemos que explicarnos mucho: «¿Qué sois, asturianos»?, nos dicen, sobre todo cuando cantamos en leonés.

—¿Por qué asombra tanto?

—R.M. Por la variedad de modos. Si la tuvieran en EE UU, por ejemplo, que llevan 200 años haciendo música con sólo dos modos... La música de chifla, por ejemplo, es extraordinaria.

—¿Qué sorpresas encontrarán quienes acudan esta noche al concierto en El Albéitar?

—D.G. Pues que, quitando un par de temas, el repertorio será totalmente diferente al que hemos ofrecido en los últimos años. Y habrá canciones del nuevo disco, el tercero, que esperamos que salga en otoño.

—¿Notáis que haya cambiado vuestro público?

—R.M. Sí, ahora es mucho más variado, de todas las edades. Lo mejor es cuando nos dicen: «Yo antes odiaba el folk, pero desde que os escucho me encanta».