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NURIA GÜELL | ARTISTA

«Los hombres poderosos que van de putas quieren ser humillados y los explotados quieren ser dominantes»

Prostitutas de León y de Cataluña hablan a Nuria Güell de lo que les piden los puteros en uno de los seis proyectos que trae al Musac, al laboratorio 987, en su exposición ‘Patria y patriarcado’. La artista usa su cuerpo físico, legal y emocional para «hacer visible lo que no queremos ver». .

 

fernando otero -

08/06/2018

ana gaitero | león

Subversiva y retadora. Nuria Güell (Vidreres. Gerona), entrevista a prostitutas en León y Cataluña, pide el estatuto de apátrida al Ministerio de Justicia, se casa con el cubano que le escribió la mejor carta de amor para que consiga la nacionalidad española... Son parte de los seis proyectos de la exposición Patria y patriarcado de la exposición que inaugura mañana en el Laboratorio 987 del Musac con una visita guiada a las 18.00 horas en su compañía y la comisaria, Araceli Corbo. La artista es el medio para analizar dos conceptos «unidos por la desigualdad que generan». La realidad, incluso la que se salta la ley, es su punto de partida. No le interesa la ficción. «Pongo mi cuerpo físico, legal y emocional y no intento crear nada nuevo, no trabajo con la ficción, sino con lo real y con la intención hacer visible lo que no queremos ver, de que se escuche lo que se no se quiere oír y se muestre lo que no se quiere mostrar». Nuria Güell, que también trabajó con El Solitario para diseñar un proyecto de atraco a bancos, impartirá el taller La ética de las consecuencias en julio y presentará el libro De putas. Un ensayo sobre la masculinidad.

—¿Por qué liga patria y patriarcado en estos proyectos?

—Muchas desigualdades que sufrimos en la sociedad tienen que ver con esos dos conceptos. Me interesa analizarlos a fondo porque son dos ideas que necesitamos erradicar o darles la vuelta y cuestionar profundamente.

—¿Por qué eligió a las prostitutas para definir ese modelo dominante de masculinidad?

—El conocimiento que tienen las prostitutas es subversivo totalmente sobre todo con la idea de un estado heterosexual. Sus testimonios lo ponen en crisis, cosa que no interesa ni a la iglesia ni a los poderes políticos.

—¿Cuáles son las conclusiones de esas entrevistas?

—La masculinidad hegemónica gira continuamente en torno al poder y al ansia de poder, de adoración y de reconocimiento. Sienten que tienen que tener potencia, ya sea económica, de estatus social o de fuerza. Eso se podría ligar con la investigación de Rita Segatto sobre los violadores, que concluye que es su única manera de reafirmar la potencia viril porque no la tienen en otros ámbitos de la vida.

—¿Cómo muestran ese ansia de poder cuando van de putas?

—Las prostitutas decían que cuanto más poder tiene en el hombre en el espacio público (políticos, directores de bancos, etc.), cuando va con ellas lo que quiere es ser humillado: que se le caguen encima, que se le meen encima, que le pongan paraguas, pepinos por el culo. Y cuanto menos poder tiene el hombre en el espacio público, por ejemplo, un currante explotado, cuando va quiere ser dominante, ejercer poder sobre ellas. Buscan que les confirmen su virilidad. Que les digan que las han echado el mejor polvo, aunque de 9.000 sólo consideran que han sido buenos amantes cinco o seis.

—¿Por qué las prostitutas son una fuente válida para definir esa masculinidad hegemónica?

—Están legitimadas por su experiencia laboral, porque se relacionan con el hombre fuera de la mirada del espacio público. Ahí están totalmente desnudos, se quitan las corazas, el traje, que es su armadura, según sus palabras, y no les importa nada lo que piensen las prostitutas porque para ellos solo son putas y sacan toda la parte oculta.

—¿Por qué prostitutas de León?

—Hace tiempo que estoy trabajando este tema en otros contextos. Me invitaron al Musac, vine a León, investigué y me pareció, por lo que está pasando en España, que trabajar la patria y el patriarcado es de urgencia.

—¿Encontró diferencias entre lo que le dijeron aquí y en Cataluña?

—Ninguna. Los testimonios son idénticos. Las mujeres de León trabajan en pisos y las de Cataluña, de carretera, son de mi pueblo Vidreres, en la provincia de Gerona.

—¿Las violaciones grupales que ahora proliferan también tienen que ver con ese ansia de poder?

—Es una demostración de poder de los muchachos en cuestión delante de los colegas, de a ver quién puede más. Ellas comentan que en los prostíbulos cuando van los hombres en grupo quieren ver quién es el más viril y muchas veces suben a las habitaciones juntos para ver quién tiene la polla más grande, quién puede más.

—¿Surgieron otras masculinadades?

—No, porque básicamente hablan de sus clientes que son los puteros y se basan en más de 9.000 experiencias con hombres.

—¿La exposición puede ayudar a los hombres a reflexionar sobre su masculinidad, en un momento en que parece necesario que esa masculinidad hegemónica se vaya transformando?

—Sí, me parece que el documento funciona perfectamente en este sentido porque pone un espejo a este tipo de masculinidada la que le falta justamente un espejo donde mirarse. Siempre hemos sido las mujeres las representadas, las que se analizan y me parecen que puede ser efectivo. He enseñado el trabajo a compañeros míos y se han sentido interpelados. Pero aunque ellas estén hablando de los hombres, las mujeres también somos interpeladas. Si los hombres juegan esos roles quiere decir que también hay mujeres cómplices. Aunque habla de la masculinidad yo también me sentí interpelada en muchas cosas. Lo que hay que cambiar actualmente son los imaginarios construidos, y esto lleva mucho tiempo porque es un proceso cultural. La voluntad de esta obra es que ojalá aporte un grano de arena a estos cuestionamientos.

—Si algún día esa masculinidad hegemónica desaparece, ¿La prostitución tendría cabida?

—Creo que la prostitución tiene relación con el sistema capitalista y básicamente creo que es lo que habría que erradicar. La explotación del cuerpo de la mujer y de los cuerpos tiene que ver con el sistema capitalista al igual que la trata sexual y la trata rural, lo que está pasando ahora con la trabajadoras de la fresa en Huelva, por ejemplo. Muchas mujeres, entre las prostitutas, me comentaban: mira, yo desayuno tranquilamente, leo la prensa y si me pongo en la carretera a las once o a la una da igual. En otro sitio voy a currar igualmente con un jefe que me explota y tengo esa autonomía.

—Pero hay una implicación física muy fuerte en la prostitución.

—Las mujeres me dicen que cobran más cuando los hombres van a hablar, que hacer de psicólogas implica más su persona que echar un polvo.

—La prostitución es anterior al capitalismo de la revolución industrial. Debe haber algo más que la sustenta,¿no?

—Sí, tiene mucho que ver con la religión: la mujer santa y pura con la que te casas, hay cosas que no puede hacer, porque si no, se derrumba el rol. Ellas decían que los tipos no se atreven a decirle a sus mujeres que le pongan una berenjena en el culo porque entraría en crisis y acuden a las prostitutas. Alguna les ha preguntado que por qué no le piden a su esposa que le haga una mamada y les contestan cosas como que «mi esposa luego va y besa a mis hijos».

—Ha dicho que las mujeres también son cómplices de esa masculinidad hegemónica. ¿Es algo inducido por el sistema?

—Está muy trabajada por el sistema y también desde lo religioso y lo moral. También construye una etiqueta mujer que funciona con estos patrones y es la que la sostiene.

—¿La regulación es solución?

—Yo no hablo de soluciones, sólo digo que si hay mujeres que deciden hacer esto por una libre elección creo que es muy complicado decir, o yo no me eencuentro en posición de deicr, que no hay que regular sus derechos laborales. Igual que te digo eso, te digo que las mujeres que quieran salir deben tener posibilidad de hacerlo.

—¿Ha trabajado con prostitutas en otros contextos?

—No, con explotación sexual infantil. Aquello era trata. En Medellín me invitaron a investigar sobre la violencia en el cuerpo de la mujer y encontré catálogos de venta de virginidades, de niños y niñas, que los turistas españoles, mexicanos, alemanes demandaban. Hice visible esta situación con cuatro niñas que habían sido vendidas y explotadas en este contexto. El proyecto consistió en que hicieran guías de arte moderno de una exposición de Botero. Eligieron siete que les sirvieron para contar sobre lo que les había pasado o todo lo que querían decir a la sociedad colombiana. Una de las capas de la exposición es una visión crítica de la visión patriarcal con que la mujer ha sido representada en el arte.

—El #MeeToo y el 8 de marzo en España están produciendo cambios ¿serán profundos?

—Yo creo que se ha producido un ‘clic’. Estamos perdiendo el miedo a hablar claro y todo suma. Se está haciendo un cambio en los imaginarios, aunque creo que irá lento.

—¿Cuál es la relación que establece entre patria y patriarcado como hilo de la exposición?

—Estamos en un momento de la historia en el que urge superar las identificaciones nacionales, las identidades creadas por una cuestión de nacionalidad. En un momento (siglo XIX) fueron necesarias, pero ahora mismo hay que superar eso. La lógica de la patria, el mantener la patria unida es la misma lógica del machismo y del patriarcado. Si el machismo dice te mato porque eras mía, el Gobierno de España a los separatistas les dice te pego porque eres nuestro, si te vas nadie te va a hacer caso, te vas a quedar sola... Cambias el sujeto y es el mismo tipo de relación. La naturaleza es la misma.

—Como catalana y española, ¿Cómo siente esa posición entre dos patrias?

—No me interesa ninguna de las dos versiones nacionalistas, ni la catalana ni la española, aunque estoy de acuerdo con el derecho de autodeterminación, de los pueblos o de los grupos. En el caso Cataluña-España, pienso que nadie tiene la autoridad, es una cuestión fálica: Lo que está pasando con España y Cataluña tristemente es que es un combate fálico de a ver quién es más macho.

—Alguien ha echado en falta la perspectiva feminista en el abordaje ¿Cómo se explica que no haya influido el movimiento feminista en el desarrollo de los acontecimientos o el hecho de que dos mujeres estuvieran al frente del 155, Soraya por el PP y Carmen Calvo por el PSOE.

—Bueno, tenemos la Anna Gabriel que ha hecho un papel importante y muy feminista, que no pienso que ha sido el que han hecho Soraya y demás, sino que ellas encarnan el discurso masculino patriarcal, aunque se identifiquen como mujeres.

—Anna Gabriel ha sido muy atacada por su físico.

—Todas las mujeres que se pongan en el ojo del huracán son atacadas por su físico. Lo han hecho con Soraya también. El poder masculino de alguna manera siempre tiene esa superioridad.

—Otro de sus proyectos es la experiencia de un matrimonio de conveniencia con un cubano real. ¿Cómo fue?

—Prometí casarme con el cubano que me escribiera la carta de amor más bonita del mundo. Y la eligieron dos prostitutas.

—¿Se casó con él?

—Sí, estuve casada cinco años.

—¿Convivieron?

—No.

—Algo que se hace pero...

—Es delito, sí. No intento crear nada nuevo, no trabajo con la ficción, sino con lo real para hacer visible lo que no queremos ver, que se escuche lo que no queremos oír y que se muestre lo que no se quiere mostrar.

—¿Qué le quedó de esa boda?

—Me quedó mucho cariño para Yordanis, que está en Alemania y entender que hay que mucho que cuestionar en lo que es la ley y con más capacidad para cuestionar lo que es incuestionable.

—Como las banderas. ¿Qué siente al ver allí las esteladas y aquí las españolas?

—Me siento violentada en ambos casos y me da un poco de tristeza a nivel de colectividad. Patriarcado y nación-estado deberían estar superados en el siglo XXI.





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    1 Comentario
    01

    Por saavedra 11:05 - 23.07.2018

    Parece que aquí se folla poco, en casa claro.