+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

CULTURA ■ LA ENTREVISTA

«No me gusta nada el cine español»

 

El director catalán Albert Serra, que hoy estará en el Musac. MONTSE TRIOLA -

ALBERT SERRA. DIRECTOR DE CINE
04/03/2017

verónica viñas | león

Ha convertido a Jean-Pierre Léaud, el inolvidable Antoine Doinel de Los 400 golpes, en un rey moribundo. Hoy explica su cine en el Musac, donde proyectan La muerte de Luis XIV, película que, como sus dos anteriores, pasó por Cannes y, además, se llevó el premio Jean Vigo.

—¿Le molesta que le consideren el ‘enfant terrible’ del cine español?

—No, me gusta. Es más un elogio que una crítica. Lo que no es enfant terrible, en este contexto, es aburrido.

—¿Le ha sorprendido que ‘La muerte de Luis XIV’, centrada en la agonía del rey, haya tenido tan buenas críticas?

—Todas mis películas tienen buenas críticas. Tal vez ésta ha gustado más al público que las anteriores, porque quizá no la ha encontrado demasiado desafiante o incomprensible. Esto sí ha sido una sorpresa.

—¿Es más conocido en Cannes que en España?

—A lo mejor, sí. Fuera de Cataluña no soy muy conocido. Tres de mis películas se han proyectado en Cannes y han sido bien recibidas.

—¿Se considera un provocador?

—No. Provocador es el que dice las cosas en beneficio propio. Yo digo las cosas de la manera más objetiva, incluso en contra mía. Digo verdades como puños que a mí bien no me hacen. Indirectamente espero que estas verdades ayuden a mejorar el estado de las cosas; en este caso, del cine.

—¿Hay algún director que le interesa?

—Español, no.

—¿Y de otra nacionalidad?

—Estoy en contacto con la realidad de muchos directores de Rumanía, Portugal, Filipinas... En la cinematografía española no hay mucha gente con un compromiso fuerte con el cine de autor ni que tenga un compromiso con la estética.

—¿Le gusta algo del cine español actual?

—No, nada. ¿No te sorprende que haya alguien a quien le guste? Yo me quedo estupefacto cuando alguien dice que le gusta algo.

—¿Cuál es la última película española que ha visto?

—Vi una de un amigo mío, Adolfo Arrieta, La bella durmiente. Tiene escenas bonitas.

—¿En su opinión no hay buen cine comercial?

—No, sinceramente. Se hacen mejores series, más complejas e interesantes.

—¿Recomienda alguna serie?

—No miro series, aunque las controlo. Es una pérdida de tiempo; prefiero ir a un bar que ver una serie

—¿Por qué le llaman más de museos como el Musac que de salas de cine?

—No es del todo cierto. Lo que ocurre es que antes la imagen del museo estaba muy centrada en la textura y ahora entran imágenes con actores. El museo se ha abierto a la imágenes que contienen una ilusión y hacen soñar.

—¿Es cierto que le gusta improvisar en los rodajes?

—Improvisar no es la palabra. Me gusta hacer cosas diferentes de lo que yo mismo tenía pensado, pero con la certeza de que serán buenas. Tiene un componente de cálculo y precisión, pero con una metodología anárquica. Eso es más interesante que tener un guión muy preparado o a la inversa, que es más de escuela de teatro.

—¿El cine es la industria maltratada de este país?

—No. Yo soy apolítico, no me interesa. Tampoco me parece interesante lo que se hace. No creo que el Gobierno maltrate esa industria más que otras.

—Va a dar una lección magistral en el Musac, ¿de qué va a hablar?

—De metodología y cine contemporáneo.

—Por sus películas han desfilado el Quijote o Luis XIV, ¿le interesan los personajes con historia?

—Son más interesantes que la gente normal. Es más divertido poner a los actores en esa tesitura. El resultado es más heterogéneo y extemporáneo. ¿Tú te casarías con una persona normal? Es muy aburrido, ¿no?.

—Estudió Filología y Literatura Comparada, ¿en qué momento decidió dedicarse al cine?

—En el momento en el que vi que para hacer cosas creativas en la literatura se necesitaba mucho esfuerzo solitario y había mucha competencia, mientras que en el cine no había competencia. Es un trabajo que no es trabajo, es divertirse. Se crea una lógica que no es la lógica real, sino de un mundo paralelo donde muchas cosas que en la vida real no son autorizadas allí se convierten en realidades palpables.

—¿Cuál es su próximo proyecto?

—Tengo varios. Rodaré I’m an artist, sobre un artista joven en el mundo contemporáneo. Hay miles de cuestiones, como si es un engaño o no, hasta si tiene un componente espiritual o no... y más en tiempos de crisis, como preguntarse cuál es la razón del arte.

—¿Es inmune a la crítica?

—Totalmente. Soy como Willy Toledo. Soy completamente inmune a lo que digan de mí. Es la única manera de avanzar.

—¿Haría una película sobre Donald Trump?

—¿Por qué no? Es un personaje muy interesante.

—¿Una película que le gusta a mucha gente no es una buena película?

—Depende. En general, puede ser un mal signo, pero no necesariamente. Les puede gustar por razones equivocadas. No tengo prejuicios, al contrario, mira el ejemplo de Francia. Todo el sistema francés se ha basado en fomentar la diversidad cultural. Sin embargo, a una película comercial en Francia van 20 millones de personas; aquí, ocho. Y tenemos casi los mismos habitantes. No parece que al cine comercial le haya ido mal en Francia con un sistema que se basa en la diversidad; le ha ido mejor que aquí. Es una idea mágica que defendiendo la diversidad, indirectamente, se vean beneficiados los que hacen películas comerciales. Son datos. No teorías.

—¿Cree que sus películas soportarán el paso del tiempo?

—Creo que sí. En cualquier caso, estoy cien por cien seguro que lo van a soportar mejor que el cine español de los últimos cuarenta años.

Lugar: Musac.
Hora: 17.00 (conferencia) y 20.10 (proyección de ‘La muerte de Luis XIV’.
Entrada: gratuita (hasta completar el aforo).