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ÁGATA RUIZ DE LA PRADA

«Ser mujer es un chollo, todo son ventajas»

La empresaria y diseñadora Ágata Ruiz de la Prada, un referente en la moda española con treinta y dos años de trayectoria, participó ayer en León en el foro Innovación, Mujer, Liderazgo patrocinado por España Duero dentro del ciclo Encuentros de Empresa. Inspirada en el mundo de la década de los 60, la diseñadora defiende que su ropa es la más cómoda que se crea en España. Ante la contaminación de que la industria dice que el planeta se salvará porque los «chinos se harán ecológicos»..

 

Ágata Ruiz de la Prada participó ayer en el foro Innovación, Mujer, Liderazgo de España Duero dentro de los Encuentros de Empresa. RAMIRO -

02/03/2018

ana gaitero | león

De haber tenido la oportunidad de ser ministra de Medio Ambiente «habría dejado muchas cosas», afirmó ayer en León Ágata Ruiz de la Prada. Cree que el mayor ejemplo de que las mujeres tienen un techo de cristal es que Hillary Clinton no fue elegida presidenta. La solución: «Que las mujeres nos ayudemos todos los días, luchando». «Lo he vivido este último año en que lo he pasado tan mal: Lo que más me ha ayudado, más que los hijos, más que la familia, han sido mis amigas y cuando he estado bien, mis amigos», precisó. Estar en la brecha de la innovación supone ir a toda prisa: «No te da tiempo nada, ni a tener malos pensamientos», puntualizó la diseñadora.

—¿Recuerda su primer diseño?

—Mi primer diseño no me gustó. Era un traje bastante parecido a un burka verde y morado. Creo que fue mi peor diseño. Así como hay mucha gente que escribe libros y dice que el primer libro es el bueno, a mí no me pasó eso. Pero enseguidita ya me puse a hacer unos buenísimos.

—El alma de sus creaciones (corazones, flores, estrellas), ¿en qué se inspiran?

—Yo nací en 1960 y al poco tiempo viene la época Pop, con los Beatles, la minifalda, el amor libre... Yo siempre he sido muy pop.

—María Zambrano le decía a su padre de pequeña que quería ser capitán de navío y le dijo que no porque era cosa de chicos. ¿Usted qué quería ser de pequeña?

—Yo quería ser pintora.

—¿Alguien le dijo que no podía serlo?

—No. No lo hubiera consentido. Dado mi carácter, nunca nadie se hubiera atrevido a decirme que no podía hacerlo. Cuando yo era pequeña era distinto, porque los niños estaban en la cocina. No era como ahora, que los niños son una inversión. Antes iban naciendo niños y punto.

—¿Cómo surgió ese deseo de ser pintora?

—En la adolescencia, cuando te planteas qué vas a ser. El problema es que yo quería ser muy buena pintora. Y pensaba: Como no sea buena pintora... En cambio tuve enseguida la intuición de que podía ser muy buena diseñadora.

—¿Había tradición en casa?

—Nada, ninguna tradición.

—¿A qué persona mencionaría si tuviera que agradecer algo a alguien?

—A mi abuela, a la madre de madre. Era tan simpática y adorable para mí...

—¿Cómo se llamaba?

—Mery. Yo era la nieta mayor, le hizo muchísima ilusión, me contaba cuentos y todo lo que yo hacía le chiflaba. Una vez se fue a la India y vino con dos maletas: una para Ágata y otra para toda la familia. Y decía: Es que a Ágata le encantan las telas, es que a Ágata le va a encantar este collar... Hacía mucho favoritismo conmigo.

—¿Cómo ha conseguido permanecer estos 30 años con sus líneas distintivas en una época cada vez más minimalista?

—Minimalista, a veces barroca... La moda lo que tiene es que cambia todo el rato. Pasan cosas asombrosas que nadie piensa que van a volver y vuelven. De repente, vuelve el mármol. La moda está todo el rato volviendo, yendo y viniendo.

—¿Es un buen sector para que las mujeres emprendan?

—Yo creo que todos los sectores son buenos para que las mujeres emprendan. Las mujeres tienen que emprender en todo. Ser buenas arquitectas, buenas médicos, abogados, todo... Las tienen que ser y son, igual de buenas (o mejores) que los hombres.

—Emprender no es fácil para nadie, pero ¿las mujeres lo tienen algún hándicap añadido para poder ser emprendedoras?

—Yo creo que no. Lo digo de verdad. Al revés, yo creo que ser mujer es un chollo en este momento, porque tienes todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes. Yo que este año he estado de mimada total, me he dejado invitar a cenar y he hecho lo que me ha dado la gana.

—Puede que en el nivel en el que usted se mueve, no, pero las mujeres que tienen que afrontar cuidados, trabajar, etc. tienen más obstáculos, ¿no cree?

—Ya pero todo es cuestión de organizarse. Una cosa muy importante que tenemos las mujeres es amigas. Tú te puedes crear una red de amigas y organizarte los cuidados esos que tú dices perfectamente: Hoy te cuido yo a los niños, mañana me los cuidas tú, pasado hago yo la comida. Es todo cuestión de imaginación y de organizarse.

—La imaginación ha sido uno de los ingredientes de su trayectoria.

—La imaginación es muy importante, como es muy importante tener sueños. Si tienes sueños, los sueños se cumplen.

—¿Qué sueño le falta por cumplir?

—La verdad es que tengo tantos sueños cumplidos que ya no me toca pedir. Me toca dar las gracias.

—La industria textil es la segunda más contaminante del planeta...

—Está cambiando. Yo soy muy optimista. Te voy a poner un ejemplo que lo vas a entender divinamente. Si yo voy a una fábrica a Bangladesh y le digo que quiero hacer unas camisetas pero no quiero utilizar tal producto porque contamina, se mueren de la risa. Pero si en vez de ir yo, va Inditex y H&M y les dice: O haces esto o no te encargamos nada, lo tienen que hacer o cierran la fábrica. La fast fashion parece horrible pero es la única que puede cambiar el planeta porque tiene un poder que los pequeñitos no tenemos. Esa es una de las cosas que más me gusta y emociona, aparte del tema, muy emocionante, de la democratización de la moda. En enero estuve en China. Hacía tiempo que no iba a Shangai y de repente oigo un silencio... que no me lo podía creer. Me pasé una semana con un silencio que fue algo glorioso. Los árboles —ya sabes que a Mao no le gustaban nada y los arrancaba— de repente tenían seis palitos, eran obras de arte. Todo era eléctrico. No vi ni un solo tuctuc (motitos). Es lo que bueno que tienen estos señores, que dicen que se acaban los tuctús y al día siguiente se han acabado. Soy muy optimista y pienso que ellos van a querer ser ecológicos, porque si no se van a morir todos de la contaminación, y ellos lo pueden hacer. Así que cosas que parecen muy malas, de repente son muy buenas.

—¿Y el trabajo infantil?

—A nadie le interesa la explotación infantil. Veo casi imposible que una empresa de la categoría de una de las grandes se la jueguen. Puede haber excepciones.

—¿De qué se siente más orgullosa en esta trayectoria de 30 años? ¿Qué cree que ha aportado a la moda española?

—De lo bien que me lo he pasado y que me siga divirtiendo tanto después de tantos años. Nunca me he querido jubilar, nunca lo he querido dejar. Y ahora que me he planteado bajar un poco el pistón, lo que he hecho es subirlo.

—¿Cuáles son sus causas sociales o cuál se sumaría?

—Mi preferida es Nuevo Futuro, que van a cumplir 50 años. Le estoy haciendo la portada. Lo que más me divierte de todo, con mucha diferencia, es la ecología. Como causas me encanta todo lo que sean niños, los animales, a las enfermedades hay que apoyarlas. Y me gusta el arte, la música.

—Aquel diseño del modelo maceta parecía muy incómodo. ¿Llamar la atención está reñido con la comodidad?

—Yo creo que no hay un diseñador en España que haga ropa más cómoda que la mía, otra es que de vez en cuando haga trajes muy especiales. La maceta no es muy cómoda pero es espectácular y no siempre tienes que ir cómoda. Yo he escrito un libro que se llama La moda cómoda.

—¿Ves necesario un #MeToo en el mundo de la moda?

—Desgraciadamente, es un mundo que parece muy sexy, pero aquí el sexo no existe.

—Si le digo León, ¿a qué le suena?

—Lo primero a mi amiga Ninotska Sánchez, que es una de mis mejores amigas y es leonesa. En cuanto le he dicho que venía aquí ha querido acompañarme y aquí ha venido. Eso es una amiga. Y lo segundo es a Zapatero. El Musac, el hostal de San Marcos, donde me dieron una habitación impresionante... Soy muy amiga del Café Quijano y con Jesús Calleja voy a hacer un programa... Carmen Lomana y Amancio Ortega nació en León.

—Con las prisas quedó una pregunta en el tintero. Hubo ocasión de trasladársela al final del acto. ¿Qué opina de la huelga feminista?

—No tengo opinión porque no me he enterado.