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cultura ■ música

«Sigo aferrado a morir joven lo más tarde posible»

Balacera regresa a la escena musical con dos conciertos en Oviedo y León.

 

Juan Carlos Morán, líder del grupo Balacera. DL -

14/10/2017

pacho rodríguez | león

Aquella escala en clave de roncarol le voló la cabeza y hasta hoy. Runaway Boys. Stray Cats. Una canción de esas que encienden sueños musicales. Carlos Balacera es Juan Carlos Morán Fernández. Conocido hasta cuando no se le ve la cara. Pero la da de sobra y con su voz al frente de Balacera. Desde los primeros ensayos en 1999 en el barrio astorgano de Santa Clara. Porque, en su caso, podría decirse que de León a Astorga y viceversa se va por la buena compañía de Carlos Balacera. Así que no es de extrañar que ande por ambos territorios pergeñando ideas que luego cuajan en público entre todos. Pero Balacera, la banda de rock leonesa con sede en Astorga, vuelve sin haberse ido. Ha sido un alto de dos años con alguna incursión y reordenación de imperativos. Pero también ha sido, pese al tiempo, como cuando una banda para de ensayar un momento pero también deja los amplis encendidos porque sabe que en cualquier momento va a volver. Y vuelven Jose (armónica), Darío (batería), Jandro y Pablo (guitarras) y Bienvenuá (bajo). Y él añade: «Yo les acompañaré para bajar el nivel...». Rocanrol, actitud y trayectoria. El regreso se materializará el día 21 de este mes en la Sala Gong-Oviedo; y el 17 de noviembre en el Gran Café de León.

—Vuelve Balacera. En una escala de 0 a 10, ¿a qué intensidad va a ser?

—En realidad, no es un regreso. Cuando lo dejamos en 2015, fue una cuestión de tiempo. Siempre planificábamos gira cada vez que sacábamos disco nuevo. Como ya no podíamos seguir a ese ritmo, decidimos dejarlo. Ahora, pasados dos años, hemos descubierto que nos es tan imposible no hacer nada como seguir girando, de manera que hemos decidido hacer uso de la libertad que nos hemos ganado en estos casi 20 años de remar desde la más absoluta independencia. La intensidad será la de siempre. Balacera es una banda que basa su existencia en la actitud. Simplemente, nos creemos lo que hacemos. ¡Y va a sonar como un trueno!

—¿Será un repertorio puro Balacera con cosas nuevas?

—No somos de grandes sorpresas. Nos gusta defender nuestro repertorio, aunque siempre nos damos el lujo de echar a perder algún tema de Flying Rebollos o de Madera Rock, bandas que pasaron de puntillas por el mainstream, pero que siempre nos parecieron brutales. También habrá alguna novedad.

—¿Con qué escena local o de fuera se asocian?

—Es difícil contestar a esto. Nosotros siempre hemos sido difíciles de encuadrar. Nos metían en festivales de punk, de hard rock, de rocanrol... Eso hacía que tocáramos con muchas bandas diferentes y nunca fuéramos alineados en un estilo o grupo de bandas en concreto. . Eso sí, hay muchas bandas que son referencia, aunque no tienen por qué coincidir estilísticamente con nosotros; bandas de León, los míticos Why? de Astorga, gente como Flying Rebollos...

—¿Hay ese momento en el que con un disco, concierto o canción, algo por dentro le dice: yo quiero hacerlo?

—Desde luego, el disco está claro. El primero de Stray Cats. Ese disco me cambió la vida. Flipaba con la pinta de aquellos tipos, con su sonido y con su apuesta de cambiar el rocanrol para siempre.

—¿Y ese descubrimiento inicial a qué le lleva?

—Por aquel entonces veía de vez en cuando a Deicidas, Los Flechazos, Los Cardiacos. Hasta que empecé a bucear en cosas como The Meteors, que me llevaron después a acabar en Mad Sin, Guana Batz, Rancid o Social Distortion. Empezó a ser algo irrefrenable para mí el ir a conciertos, pinchar en garitos y montar mi propia banda.

—¿Recuerda su primera canción?

La primera vez que me subí a un escenario, fue con una banda que formé con un par de amigos, Los Chicos del Garito. Era el 88. Fue el germen de Indeseables, la primera banda con la que grabé y empecé a tocar por ahí. Éramos tres punkrockers tocando cada noche un puñado de temas nuestros, y La reina del muelle (Los Flechazos), por ejemplo. En aquella época escribí mi primera canción: Rock en mi ciudad. A partir de ahí, siempre hice el grueso del repertorio en cada banda que estuve. Hice canciones en Los Chicos del Garito, Indeseables y Mala Fama, bandas todas en las que tocaba la batería.

—¿Y sus inicios en Balacera?

—Tras un par de nombres fallidos y dos o tres conciertos probando gente, empecé a escribir canciones y nos presentamos en enero del 2003 en un estudio montado para la ocasión en una antigua fragua en un pueblo de Zamora. No teníamos ni nombre para la banda ni título para el disco, pero salimos de allí siendo Balacera y con nuestro primer ep bajo el brazo.