+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

JUAN MAYORAL. LA ENTREVISTA

«Tiene mérito llenar el Auditorio con magos desconocidos»

Juan Mayoral, es el director del Festival León Vive la Magia

 

El mago leonés Juan Mayoral, director artístico del Festival Internacional de Magia, que arranca el lunes. J. CASARES -

23/12/2017

VERÓNICa VIÑAS | LEÓN

—¿Cuándo decidió hacerse mago?

—En la infancia, porque en esa edad sueñas con los ojos abiertos y si ves un mago te produce un gran impacto. Yo vi un mago a los 9 años y pensé: ‘Quiero hacer eso’.

—¿En qué momento se le ocurrió montar el festival León Vive la Magia?

—Llevo desde los 25 años viajando por el mundo y participando en festivales y pensé: ¿Por qué León no puede tener uno?’. El festival empezó en 2004, gracias a Javier Cambero, que presentó al Ayuntamiento un proyecto para hacer un espectáculo de magia en Navidad. Comenzó siendo muy modesto y nadie se imaginaba que podría llegar a lo que es actualmente.

—¿Por qué la magia gusta tanto en León?

—Lo que hemos conseguido en León no lo he visto en ningún lado del mundo. Que haya ese entusiasmo, que la gente pregunte en noviembre cuándo se ponen a la venta las entradas, me sigue sorprendiendo. Lo hacemos lo mejor que podemos. El público recibe con entusiasmo a los números uno del mundo y sabe valorarlo. Damos espectáculos de calidad y abrimos una ventana a una opción cultural y de ocio que era nueva. Que el festival sea familiar es fundamental. Llevas al niño y te lo pasas mejor tú. Nnuestro mejor público es el adulto.

—¿Es difícil traer tantos magos distintos cada año?

—Sí. Hay que hacer una selección muy cuidada, que empezamos a preparar en enero, según terminamos la edición anterior. A nuestro favor están los catorce años. El público se renueva. Hay niños que no habían nacido cuando empezamos y puedes traer a magos que ya estuvieron hace diez años y han renovado sus números.

—Al final han cambiado al maestro de ceremonias. En lugar de Dimitri será Isaac Jurado...

—No es la primera vez que hacemos cambios. Siempre hay imprevistos, magos que se ponen enfermos o pierden las maletas. Lo importante es que el sustituto sea de la misma calidad o mejor. El público en general no sabe quién es Dimitri o Isaac Jurado. Ambos buenos magos. Nosotros no renunciamos nunca a la calidad.

—¿En España hay buenos magos?

—Hay muy buenos magos. La magia brilla en este momento. Están el Mago Pop, Jorge Blass o Tamariz. Y en close up, la magia de cerca, tenemos a los mejores magos del mundo.

—¿El festival ha incentivado que haya más magos?

—Sí. Tenemos una asociación de ilusionistas leoneses con 20 integrantes, aunque el mago es autodidacta y trabaja en silencio. Seguro que hay niños que ven el festival y se les enciende la chispa de la magia, como me ocurrió a mí.

—¿David Copperfield es el mejor mago del mundo o es puro márketing?

—Es el mejor mago del mundo. Todo lo hace bien. Los magos, en general, nos especializamos en un tema. Lo sorprendente es que Copperfield lo hace todo y muy bien; eso es lo realmente difícil. Es un genio en la magia, igual que Da Vinci en el arte o Chaplin en el cine.

—¿Cuánto ha hecho el juego Borrás por la magia?

—No lo sé. Yo me negué a tener una caja. No deja de ser un mero juguete. Yo quería trucos más secretos. Pero siempre ha sido un juego muy atractivo y es posible que haya sido el detonante para que algún niño quisiera ser mago.

—¿En el mundo de la magia no hay paro?

—Sí, claro. Como cualquier artista, tienes épocas mejores y otras peores. En las épocas malas lo que hay que hacer es meterse en el laboratorio y preparar trucos. Ser profesional es una decisión seria. No todos los magos pueden vivir de esto. Hay millones de amateurs.

—¿Cuántas horas hay detrás de cada truco?

—Muchas y ninguna. Hay que dedicarle horas, pero cuando haces lo que te gusta, pierdes la noción del espacio y el tiempo. Si te gusta lo que haces, no te parece un trabajo.

—¿Quién es su mago favorito?

—Admiro muchísimo a Copperfield. En realidad, hay una genialidad en cada mago. Si tengo que elegir uno, me quedo con Robert Houdin, un mago francés que fue un inventor polifacético y revolucionario. Trasladó la magia de la calle, porque entonces el mago era un titiritero, y lo llevó al teatro. Le dio a la magia la dignidad de un acto cultural. Todos los magos le debemos mucho.

—¿Hay algún mago que se le haya resistido y no haya podido traer a León?

—No. A todos les encanta venir. Somos una familia y nos gusta compartir días juntos. Sucede al contrario. Muchos magos me piden venir. Es un gran festival y les tratamos muy bien.

—¿Veremos a Copperfield alguna vez en León?

—No. Son palabras mayores. Hay que tener los pies en el suelo. Es como pretender que vengan al Auditorio los Rolling Stone. Lo que tiene mérito es llenar el Auditorio con magos desconocidos.

—El festival incluye muchos espectáculos gratis de calle, como el que abre el festival con Víctor Cerro...

—Y talleres de magia gratuitos. Es una oferta muy completa. Víctor Cerro hace un número de mucho riesgo que nos va a tener en suspense. Recuerda mucho a Houdini. Creo que es un gran número para inaugurar el festival.

—Cada año amplían el programa y siempre agotan las entradas, ¿cuál es el truco?

—Sí, es magia pura. Se agotan con un cartel de nombres desconocidos. El público es muy agradecido y confía plenamente en nosotros.

Buscar tiempo en otra localidad