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TONI PONS. HIPNOTISTA

«Todo el mundo es hiptonizable si quiere»

Toni Pons protagoniza la Gala Unipersonal en el Auditorio con el espectáculo ‘Tu otro yo’.

 

El hipnotista valenciano Toni Pons, que actúa hoy y mañana en el Auditorio de León con su show ‘Tu otro yo’. DL -

26/12/2017

Lugar: Auditorio Ciudad de León.
Hora: 21.00.
Entradas: 16 y 20 euros.

VERÓNICA VIÑAS | LEÓN

A Toni Pons la famosa caja de magia Borrás que le regalaron unas Navidades le cambió la vida. El ilusionista valenciano mostrará en León dónde está el límite entre lo real y lo paranormal. Será la estrella de esta edición del Festival Internacional de Magia, el protagonista de las galas unipersonales, que tendrán lugar hoy y mañana en el Auditorio Ciudad de León. Muchos años después de aquel regalo que le dejaron los Reyes Magos, Pons decidió meterse de lleno en la hipnosis de la mano de los mejores expertos del mundo.

—¿Se considera mago o hipnotista?

—Realmente, empecé con la magia, pero luego evolucioné hacia el mentalismo y más tarde me centré en la hipnosis.

—¿Hay algún peligro en la hipnosis?

—No. Es un estado natural y es inocuo. El peligro es el uso que se hace de la hipnosis. La hipnosis es una herramienta y, por tanto, es neutra. El peligro sería el uso malintencionado, a base de repeticiones de consignas, hasta producir un lavado de cerebro.

—¿En qué consiste el espectáculo que presenta hoy en León?

—Es un espectáculo muy respetuoso. Nadie va a hacer la gallina ni el perrito; no es mi estilo. Cada experiencia que van a vivir es voluntaria, van a ser sensaciones apasionantes. Por ejemplo, sentirán que vuelan por encima de la ciudad. Es un sueño hipnótico. Cada espectáculo que hago va asociado a un beneficio añadido. Muchas personas van a dormir mejor en los días siguientes.

—Siempre se acusa a los hiptnotistas de tener ‘ganchos’ entre el público...

—En mi caso, nunca he utilizado ganchos ni compinches. En León no conozco a nadie. No concibo un espectáculo con ganchos, lo consideraría una estafa. Salgo a pecho descubierto y no sé lo que va a suceder. No llevo nada preparado.

—¿Hay gente a la que es imposible hipnotizar?

—Hay personas que son hipnotizables en sesiones de hipnosis rápida. Todo el mundo es hiptotizable si quiere, pero cada persona requiere unos tiempos y unas técnicas. En un espectáculo tan rápido no todo el mundo entra en hipnosis.

—¿Hay algún peligro en su espectáculo?

—Ningún peligro. No se hacen sugestiones peligrosas. Todo es divertido y una experiencia positiva.

—Ha recibido el Premio al Espectáculo Más Original, ¿de dónde saca las ideas?

—Me vienen del día a día, de la vida cotidiana y de la observación de otras artes, como la lectura, el cine o el teatro. Nutrirse de otras artes se lo recomiendo a todos los artistas.

—¿Cómo se inició en la magia?

—Cuando era un niño, a los 7 años, con la caja Borrás. Luego volví a retomar la magia de adulto.

—¿Quién se lo pasa mejor en su espectáculo, los niños o los adultos?

—Aunque el espectáculo no está dirigido al público infantil y no participan niños, los que acudan a verlo van a flipar. Tengo muchos seguidores entre los niños. Cuando ven la hipnosis se quedan alucinados.

—¿Alguien le ha pedido que le ayude a dejar de fumar mediante la hipnosis?

—Sí. Lo he hecho y cientos de personas han dejado de fumar. Hago coaching y talleres; es probable que haga un taller en León en unos meses. En realidad se trata de desarrollar la fuerza de voluntad y que cada uno la pueda aplicar a cualquier habilidad o hábito que quiera dejar.

—¿Qué diferencia hay entre hipnosis y mentalismo?

—El mentalismo es una especialidad de la magia. Son ilusiones que se generan en la mente. Y la hipnosis no es magia, es un arte afín a la magia. En la hipnosis no hay truco, es un estado que alcanzan las personas a través de unas técnicas.

—¿Recuerda alguna anécdota divertida de sus espectáculos?

—Muchísimas. Una chica estuvo en un espectáculo de hipnosis y al salir me dijo que se mordía las uñas y me pidió ayuda. Allí mismo, como estaba recién hipnotizada, en menos de un minuto, dejó de morderse las uñas. Ocho años después me la encontré y me enseñó las uñas.

—¿Ha recibido alguna petición insólita?

—Sí, pero todo no es posible. Un señor, en un espectáculo de mentalismo, me quiso contratar para le dijera el futuro a su mujer, que no dejaba de llamar a las líneas que predicen el futuro.

—¿La gente participa voluntariamente en sus espectáculos?

—Sí, por supuesto. Todo el mundo que participa lo hace de forma voluntaria. Nadie les va a obligar a salir al escenario.

—¿Ha ocurrido que nadie quiera ser voluntario?

—Nunca. Eso no pasa jamás.