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El delincuente que cayó en su propia trampa

 

03/01/2018

El único acusado por el homicidio de Diana Quer, José Enrique Abuín, alias El Chicle, ha demostrado que es un «delincuente» con una «agilidad mental rapidísima» que, sin embargo, acabó por caer en su propia trampa al acabar con la mentira que había construido y precipitar una detención que la Guardia Civil buscó durante más de un año. Estuvo callado durante meses, aunque el cerco se fue estrechando y en noviembre de 2016 se convirtió en el principal sospechoso. Los agentes en ocasiones quisieron que él supiese que estaban detrás de cada movimiento para que cometiese un error, y lo hizo: se situó en el escenario. A pesar de que cuando empezó la investigación tanto él como su familia lo situaban en casa, cuando preguntó a un guardia civil, en confianza, los motivos del seguimiento, reconoció que había estado en las fiestas de A Pobra do Caramiñal con su mujer, el último punto donde fue vista Diana Quer. Cuando el cerco asfixiaba, a El Chicle, los investigadores dudaron sobre cuándo detenerlo, pues necesitaban atar todos los cabos. Y fue el propio Enrique Abuín, casado y padre de una menor, el que precipitó su arresto y el que provocó su caída. Lo hizo en Navidad, cuando supuestamente intentó raptar a una joven en Boiro para después agredirla sexualmente, aunque no lo logró.

   
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