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La Diada independentista clama por la libertad de los presos y una república

Torra pide al presidente del Gobierno «valentía»: «la marcha soberanista no tiene freno».

 

Un niño pone un lazo amarillo junto a un cartel de ‘Liberad a Junqueras’. ENRIC FONTCUBERTA -

12/09/2018

efe | barcelona

El independentismo ha vuelto a congregar ayer una multitudinaria movilización durante la Diada de Cataluña, en la que la reclamación de libertad para los políticos presos y de una «república catalana» han sido las principales reivindicaciones, un año después de la crisis política del 1-O.

La Diada, marcada por las consecuencias del pulso independentista de otoño de 2017 que desencadenó la destitución del Govern por el artículo 155, ha incorporado este año a la reclamación de independencia y de «república catalana» el componente emocional de la petición de libertad para los políticos presos. Al finalizar la manifestación independentista, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha pedido «valentía» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que preste atención al «grito democrático» que se ha escuchado y ha asegurado que la marcha soberanista que se inicia ahora «no tiene freno».

Una multitud se ha desplegado a lo largo de la Diagonal de Barcelona en una gran «ola sonora» planificada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), en la que, según la Guardia Urbana, han participado un millón de personas, cifra que Sociedad Civil Catalana, contraria a la independencia, ha rebajado a 200.000. Al finalizar la manifestación, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ha exigido al Govern que no «dilapide» el trabajo realizado por el movimiento independentista «diciendo ahora que el 1-O no era un referéndum» y le ha pedido que se prepare para un nuevo «embate democrático» al Estado.

Entre las peticiones de libertad para los independentistas encarcelados ha destacado la de ERC, que ha condicionado el diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez a que los «presos políticos» sean puestos en libertad y los «exiliados» puedan volver a sus casas.

La cuestión de los políticos presos ha estado presente no sólo en el plano de las declaraciones, sino también en el simbólico, como en el caso de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que durante la ofrenda floral ha lucido un lazo amarillo en la solapa. También ha sido abordada desde Estrasburgo (Francia) por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, quien ha reconocido que «personalmente» hubiera preferido que el juez «considerase otras medidas de precaución para evitar la fuga» de los políticos catalanes encarcelados «que no fuese la prisión incondicional». Los partidos independentistas, incluida la CUP, han reaccionado sustentándose en estas declaraciones para pedir que el Gobierno ordene a la Fiscalía la puesta en libertad de los presos. El eco de este debate también ha llegado al Congreso, donde el PP ha cargado contra Borrell, mientras que, en el Senado, Pedro Sánchez ha insistido en su política de «ley y diálogo» en Cataluña, respetando las sentencia.