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Esquerra pide a Puigdemont que sea realista de cara a la presidencia

El exlíder de la Generalitat se enroca en la investidura a distancia y replica a ERC y al PDeCAT.

 

Proyección de un vídeo con momentos de la trayectoria de Artur Mas, proyectado durante el consell nacional de ayer. QUIQUE GARCÍA -

14/01/2018

Cristian Reino | Barcelona

La duodécima legislatura catalana arranca el miércoles con casi todo por decidir. No hay candidato oficial a la Presidencia del Parlamento después de la renuncia de Carme Forcadell a continuar otro mandato, y, sobre todo, no se sabe aún cómo será la investidura del jefe del Ejecutivo catalán ni si Carles Puigdemont será elegido presidente de la Generalitat desde Bruselas, un hecho insólito en el parlamentarismo español y mundial.

Cataluña vuelve a afrontar una semana decisiva, la enésima, tras un final de año convulso que acabó en elecciones y en las que el independentismo revalidó la mayoría absoluta obtenida en 2015. Al secesionismo, en cualquier caso, le está costando gestionar ese triunfo electoral. La situación jurídica de Puigdemont lo condiciona todo y la pugna entre los dos gallos del soberanismo —Junts per Catalunya y Esquerra— lo sepulta todo en el escenario político. Transcurrido el periodo vacacional tras el 21-D, las fuerzas secesionistas convocaron ayer a sus ejecutivas para preparar a partir de la semana entrante, con la constitución de la Cámara, el debate de investidura del nuevo jefe del Ejecutivo, que se producirá en torno al 31 de enero.

Esquerra sigue tocada por el golpe recibido en las urnas, cuando todas las encuestas le daban ganadora, y se mantiene como un socio leal en torno al expresidente de la Generalitat, pero sin enseñar todas las cartas. Marta Rovira, que ha cogido las riendas del partido ante la ausencia de Oriol Junqueras, encarcelado desde hace más de dos meses, pidió ayer «realismo» a Puigdemont, que continúa atrincherado en su intención de ser investido sin estar presente en el hemiciclo. Nadie había sido tan claro hasta ahora. Que Marta Rovira hable ahora en términos de realismo tiene su significado porque durante la campaña aún seguía afirmando que Cataluña ya es una república y no tenía que «pedir permiso a nadie» para desarrollarla. Un giro que podría suponer un triunfo de los sectores republicanos menos radicales.

El mensaje republicano tenía además dos vectores. El que tiene que ver con la investidura, después de que Junts per Catalunya haya intensificado la presión sobre los republicanos para que apoyen una elección a distancia a pesar del criterio negativo de los letrados de la Cámara y de la Abogacía del Estado. Los neoconvergentes insisten en la fórmula telemática o por delegación, mientras Esquerra no lo ve claro, en parte porque no descarta que si Puigdemont no puede ser investido el candidato sea Junqueras.

Rovira trató además de aplacar a los independentistas que siguen defendiendo la unilateralidad, Puigdemont y la CUP, y los que no acaban de asumir que si el nuevo Ejecutivo catalán sigue los mismos derroteros que el anterior, Rajoy volverá a aplicar el 155. Por ello, dijo que para Esquerra es «urgente volver a poner las instituciones del país en manos de los ciudadanos y no hacerlo es perpetuar el artículo 155».

Realismo, por cierto, es lo que han recetado algunos de los primeros espadas del independentismo, que esta semana se han bajado del barco del proceso. Es el caso de Mas, que ayer dijo adiós a la Presidencia del PDeCAT; Carme Forcadell, que ha renunciado a la presidencia de la Cámara catalana; o Carles Mundó, que abandona la política. Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, en prisión, abjuraron el viernes de la vía unilateral, la misma que provoca que cinco exmiembros del Gobierno catalán (Puigdemont incluido) no puedan regresar a España por riesgo a ir a la cárcel.

Puigdemont avisó además que «en ningún caso puede subvertirse» el mandato democrático de las urnas del 21 de diciembre con «debates reglamentarios» y sobre «procedimientos parlamentarios». En Junts per Catalunya insisten en saltarse el reglamento de la Cámara y la propia ley de la Presidencia de la Generalitat y quieren pasarle la delicada decisión a la Mesa de la Cámara que se constituirá el miércoles, mientras que Esquerra prefiere que la última palabra la tengan los letrados del Parlamento autonómico, lo que es tanto como oponerse porque los juristas ya han apuntado de forma oficiosa que la investidura sin estar presente no será posible. «Los diputados tenemos derechos que se deben respetar, pero sobre todo quien tiene derechos son los ciudadanos.

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