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Esquerra presiona a Puigdemont para que aclare cómo prevé la investidura

Los republicanos apuestan por una legislatura de más de tres años y descartan otros comicios.

 

Rivera y Arrimadas, durante una rueda de prensa la semana pasada. JAVIER ETXEZARRETA -

03/01/2018

C. Reino | Barcelona

La política catalana sigue pendiente de Carles Puigdemont. El presidente de la Generalitat cesado, huido en Bruselas desde el pasado 30 de octubre, continúa sin aclarar si regresará a Cataluña o permanecerá en la capital belga para ser investido por vía telemática, pero el tiempo apremia. Con el nuevo año y a quince días de la constitución del nuevo Parlamento catalán, ERC instó ayer al expresidente catalán a que mueva ficha y desvele cuáles sus intenciones.

Puigdemont, durante la campaña, hizo una promesa: si ganaba las elecciones volvería a Barcelona para ser investido y ocupar su despacho en el Palau de la Generalitat. Su victoria (en suma con Esquerra y la CUP) fue toda una sorpresa y el exjefe del Ejecutivo catalán es ahora rehén de sus promesas electorales. «Junts per Catalunya debe aclarar cómo hacer efectiva su propuesta de investir a su candidato, que a día de hoy no es sencilla», señalaron los republicanos, que se mantienen expectantes y sin desvelar si su carta en la manga es Oriol Junqueras.

Los detalles

ERC insiste en que su único candidato a la presidencia de la Generalitat es Carles Puigdemont, con Junqueras como vicepresidente, pero presiona a sus socios para que hagan público cómo pretenden investir al dirigente nacionalista. «Trabajamos solo con la opción de Puigdemont», afirmó el portavoz republicano Sergi Sabrià, en Rac-1.

Junts per Catalunya, que no tiene plan B, ha especulado estos días con una investidura telemática, sin que el candidato esté presente en la Cámara catalana, pero para ello sería necesaria una reforma del reglamento del Parlamento catalán y apenas queda tiempo. La otra opción es que Puigdemont cruce la frontera, afronte una detención, y una vez en prisión, pida un permiso especial para acudir a la investidura. Una vez elegido, debería volver a prisión. Y se especula también con alguna jugada imprevista del expresidente, como la que le permitió votar el 1-O, tras burlar al helicóptero de la Policía Nacional cambiando de coche en un túnel. Hay quien apunta también, incluso en el independentismo, de que ha llegado la hora de que tanto Puigdemomt y Junqueras cedan el paso a nuevas caras que puedan pilotar un tiempo de distensión. Junts per Catalunya podría apostar por investir a Puigdemont y luego propiciar su regreso, sin ser detenido, a través de una negociación con Madrid. Todos pendientes La decisión del expresidente de la Generalitat sobre su futuro es de calado y marcará la próxima legislatura, que ERC quiere que sea larga, alejada de las prisas de la anterior, en la que los 18 meses actuaron como un corsé. Sabrià abogó ayer por un mandato de más de tres años y descartó comicios inmediatos, pues las fuerzas secesionistas no quieren desperdiciar la mayoría absoluta.