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El Gobierno solo «retocará» la reforma laboral por su debilidad parlamentaria

 

Sánchez y la ministra de Trabajo con la patronal y sindicatos. MOYA -

14/06/2018

lucía palacios | madrid

La aritmética es la aritmética. No engaña. Y el Gobierno es consciente de que con sus ‘números’ tendrá casi imposible conseguir una de las grandes banderas que ha reivindicado durante sus campañas electorales y en sus años de oposición: derogar la reforma laboral de 2012. Y es que no es lo mismo estar en la oposición que en el Gobierno, donde uno tiene «mayores dosis de pragmatismo». Así lo admitió ayer la nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, tras haber mantenido una primera reunión con los agentes sociales, en la que también estuvo presente el presidente, Pedro Sánchez. «Sabemos bien el peso parlamentario que tenemos», justificó, casi que a modo de excusa.

Por eso, ante esa debilidad política (solo tienen 84 escaños), el nuevo Gobierno socialista ha decidido aparcar la derogación de la reforma laboral, al menos de momento, y se conformará con hacer «retoques en una serie de temas donde se puede hacer con consenso político y con diálogo social». Porque eso sí parece tenerlo muy claro el nuevo Ejecutivo: no gobernará vía reales decretos y tratarán de sacar medidas pactadas con los partidos y con los agentes sociales. «La técnica de gobernar con Real Decreto Ley no es buena. Tenemos que cambiar la metodología de trabajo, algo que se impone por aritmética parlamentaria y porque la ciudadanía de a pie así lo pide», explicó Valerio. Los primeros que constataron -seguro que con cierto alivio- este cambio de actitud del PSOE fueron los representantes de los empresarios. «Los términos en política son unos y en la vida real son otros», dijo escuetamente el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi,

Los sindicatos, mantienen una postura totalmente opuesta y por eso incluso se atrevieron a calificar de «reservón» el comportamiento que tuvo el Ejecutivo durante las dos horas de reunión a la hora de abordar los cambios del marco laboral de los trabajadores.