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Una operación contra el tráfico de armas activa las alertas antiterroristas

La policía asegura que el grupo había recuperado subfusiles que eran imposibles de restaurar.

 

Agentes de la Policía Nacional durante la operación llevada a cabo en Algorta (Vizcaya). EFE -

22/01/2017

m. sáiz-pardo | madrid

La operación contra el tráfico de armas de los servicios antiterroristas de la Policía y de Europol del pasado 12 de enero en Vizcaya, Cantabria y Gerona ha encendido las alertas. No sólo por la envergadura del arsenal que los detenidos almacenaban, ya que -y esto lo admiten los investigadores- buena parte de las 10.000 armas descubiertas no eran más que inservibles y vetustas piezas de coleccionistas, bien inutilizadas o bien tan antiguas que no tenían ningún interés para el crimen organizado o el terrorismo.

La preocupación del Ministerio del Interior es distinta porque los cinco detenidos, afirman responsables de la Comisaría General de Información, habían conseguido algo que hasta ahora no se había visto en España: resucitar armas de guerras inutilizadas que en teoría eran «imposibles» de recuperar ya que habían sido sometidas a los procesos de inhabilitación más complejos que existen. Estas armas, sostiene Interior, estaban ya «listas para su venta en el mercado negro internacional, no solo a organizaciones terroristas y de delincuencia organizada», sino también a otras tramas de traficantes.

El golpe policial contra esta «activa organización criminal» en palabras del Ministerio del Interior todavía tiene boquiabiertos a los coleccionistas de armas de todo el país, que no dan crédito a que los cinco arrestados hayan sido imputados y tres de ellos enviados a prisión sin fianza. El centro de la trama desmantelada, según la Policía, era Cantábrico Militaria, en la localidad vizcaína de Getxo, una de las más reputadas y conocidas tiendas de coleccionismo militar y armas históricas de toda Europa, punto de encuentro para cualquier aficionado en busca de piezas para restaurar su colección y, sobre todo, una referencia nacional en la venta de armas inutilizadas legalmente.

El septuagenario dueño del negocio y su hija, que figuran entre los cinco detenidos, son considerados en ese mundillo del coleccionismo de armas unas eminencias, hasta el punto de ofrecer tutoriales en Internet sobre la joya de la corona de Cantábrico Militaria, el conocido Cetme español.

La empresa vizcaína, con licencia para comercializar estas armas de guerra inutilizadas, tenía un catálogo legal «impresionante» de este tipo de subfusil y no le faltaba ni uno solo de sus históricos modelos (A, A1, B, C, E, L, LC, LV o Ameli). Incluso contaba con prototipos de Cetme que nunca se han comercializado y piezas de este fusil de asalto muy difíciles de encontrar en cualquier otra tienda, según afirman los especialistas. El principal suministrador de Cantábrico Militaria, dicen fuentes de la investigación, habían sido las propias Fuerzas Armadas a través de sus subastas masivas de material desde que en 1999 decidió sustituir el Cetme como arma de dotación por el subfusil G-36E de la empresa Heckler & Koch. Pero no solo cetmes, Cantábrico Militaria ofrecía en sus catálogos legales otras armas de guerra, siempre inutilizadas.

Pero el problema es que, según afirma la Comisaría General de Información de la Policía, el grupo desmantelado presuntamente habría ofrecido en el «mercado negro» algunas de esas armas de guerra «totalmente rehabilitadas».

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