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El PP se rearma ideológicamente para reconquistar el centro derecha

El partido de Rajoy quiere aprovechar su paz interna para desalojar a C’s de su espacio .

 

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy, acompañado en la imagen por José Benito Suárez, pasa las fiestas en Pontevedra. LAVANDEIRA JR -

02/01/2017

nuria vega | madrid

La fotografía de Mariano Rajoy el pasado viernes haciendo el balance de 2016 desde la Moncloa es la imagen de la resistencia. Doce meses después de que las urnas dejaran al PP con escasas opciones de tejer un pacto que le permitiera conservar el Gobierno, el presidente ha logrado mantenerse en el cargo y con el nuevo año prepara a su partido para la reconquista del centroderecha.

De los casi once millones de votos que obtuvo el PP en 2011 que le dieron la mayoría absoluta, más de tres se han quedado por el camino de los recortes económicos, los incumplimientos electorales, los escándalos de corrupción y el surgimiento de nuevas opciones políticas. Pese a que en las últimas elecciones generales del 26 de junio, los populares recuperaron 700.000 respaldos, la recuperación del electorado que aupó a Rajoy a la Moncloa por primera vez sigue siendo su asignatura pendiente.

La ponencia política y de estatutos que el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, ha coordinado para su revisión en el congreso del partido en febrero recoge esa ambición. «Buscamos ser merecedores de la confianza de la mayoría de los españoles», reza el texto que tienen ya en sus despachos las organizaciones territoriales del PP.

Muchas de esas direcciones, que salieron malheridas en los comicios autonómicos de 2015, están aún por renovar en el año que empieza. No ocurre lo mismo con la cúpula nacional, donde se espera que la continuidad marque la composición del equipo que presentará Rajoy junto a su candidatura para seguir al timón de los populares. Es la doble cara de ser el partido que sustenta al Gobierno. La permanencia en el poder facilita, apuntan fuentes del PP, que la formación no se abra en canal y afronte una reflexión serena sobre su futuro, pero, al mismo tiempo, obstaculiza la búsqueda de nuevos liderazgos.

Es por eso que el partido se ha centrado en el discurso, y no en los rostros, como vía para recomponer sus posiciones. «En el PP no sólo buscamos ser la formación más votada, sino que aspiramos a ser el proyecto político que represente a la mayoría de los españoles», establece el documento base. Y eso pasa por orillar también a la opción que disputó a los populares el centroderecha en las dos elecciones generales del pasado curso.

Algunos dirigentes del PP interpretan que junto a todos los factores de desgaste, el partido se ha visto afectado por una pérdida de solidez y frescura en su proyecto. La gestión de la crisis económica ha conllevado, aseguran fuentes de la formación, que las señas de identidad quedaran desdibujadas en la pasada legislatura. Por lo tanto, apuntan, el «rearme ideológico» es la mejor herramienta para hacerse de nuevo con el terreno cedido a Albert Rivera. «Somos el partido que aglutina y refleja las ideologías más representativas del centroderecha español», avanzan como declaración de intenciones en una ponencia que marca distancia con el «populismo», hace bandera de «la moderación» y el «diálogo» y presenta al PP como garante de la «estabilidad» y el respeto constitucional.

Para alcanzar el reto de recomponer la confianza quebrada, la dirección propone una reforma del 67% de los estatutos que se centra en medidas orientadas a reparar su imagen y construir un nuevo relato. La mayor parte de los gestos se aglutinan en dos áreas: la lucha contra la corrupción y el reforzamiento de la democracia interna. A la espera de las enmiendas y matices que introduzcan algunas organizaciones como la valenciana, especialmente dañada por los escándalos e interesada por lo tanto en hacer hincapié en el apartado de la regeneración, el texto plantea la constitución de una Oficina del Cargo Popular, una especie de organismo anticorrupción que supervise las declaraciones económicas y de bienes y actividades de los representantes.

Del mismo modo, los populares confían en que su nuevo sistema de elección del líder del partido, que permite en una primera fase la participación directa de los afiliados, contribuya a adaptar la formación a las nuevas realidades.

Nadie en el PP se atreve a día de hoy a vaticinar la fecha de los próximos comicios porque se desconoce la capacidad del Gobierno para sacar adelante los Presupuestos de este ejercicio y del siguiente. Pero después de que Rajoy se despidiera en la cena de Navidad del PP de Madrid con un polémico «hasta dentro de muy poquito y preparando ya las próximas elecciones», en el partido entienden que conviene hacer los deberes y estar preparado por lo que pueda ocurrir.

   
2 Comentarios
02

Por Ricardo 14:34 - 02.01.2017

Una mierda de país sumido en la miseria, la desigualdad, el desempleo, la corrupción generalizada... Qué sí, que España va bien, para parientes, familiares y simpatizantes de políticos y funcionarios.

01

Por Ciudadano 11:35 - 02.01.2017

Los del PP creen que se nos va a olvidar la corrupción generalizada y la impunidad que han practicado desde la época de Aznar. ¿Alguien sabe quién intervenía en la adjudicación de las grandes obras de los ministerios para que llegara el dinero a Bárcenas? Hasta que el PP no lo diga nadie debería votarle. C´s es la única opción decente de la derecha y esto lo deberían de reconocer muchos de los votantes del PP.