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Rajoy otorga a Román Escolano las riendas de la economía española

El actual vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones releva a De Guindos con la meta de mantener el crecimiento.

 

Román Escolano sustituye a Luis de Guindos. TONI GALÁN -

08/03/2018

david valera | madrid

Fumata blanca. Mariano Rajoy apostó por Román Escolano, actual vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), como nuevo ministro de Economía en sustitución de Luis de Guindos, que se marcha al BCE. Una elección con la que el jefe del Ejecutivo busca dar continuidad a su proyecto económico en una cartera clave no sólo por su labor legislativa en materias tan sensibles como el sistema financiero, sino por ser la voz de España en Bruselas. Es decir, Escolano será la persona encargada de defender, por ejemplo, los Presupuestos (o la falta de ellos) ante la Comisión Europea o de negociar asuntos tan significativos como la senda de déficit (está previsto que España baje del 3% que recoge el pacto de estabilidad este ejercicio), algo que tantos quebraderos de cabeza ha dado en el pasado.

El presidente del Gobierno, fiel a su estilo, apuró los plazos para este nombramiento. Desde que el Eurogrupo designó el pasado 19 de febrero a De Guindos como candidato a la vicepresidencia del BCE los tiempos para su sustitución empezaron a correr con la fecha en rojo del 22 de marzo, día en el que será ratificado como vicepresidente del BCE. Sin embargo, Rajoy no quiso acelerar sus planes de relevo en estas semanas pese a las críticas que los parlamentarios europeos han dedicado a De Guindos por no dimitir y acentuar así su marcado perfil político para una institución como el eurobanco. Sin embargo, ayer el presidente movió ficha y comunicó al rey el nombre de quien dirigirá las riendas de la economía española hasta el final de la legislatura, salvo imprevistos. Escolano -que jurará o prometerá su cargo ante Felipe VI hoy a las 18.30 horas- participará el viernes día 9 en la reunión del Consejo de Ministros.

Con esta elección Rajoy recurre a un viejo conocido del PP y del propio Gobierno. De hecho, Escolano fue nombrado por este Ejecutivo como presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO) en 2012, organismo dependiente del Ministerio de Economía que dirigía Luis de Guindos. Por tanto, es de suponer que la opinión del hasta ahora titular del Ministerio ha tenido peso en su sucesión. De hecho, Escolano se mantuvo al frente del ICO hasta 2014, cuando dio su salto al BEI en sustitución de la exministra socialista Magdalena Álvarez, salpicada por el fraude de los ERE en Andalucía durante su etapa como consejera de Economía y Hacienda en la Junta. Pero además, su experiencia en un Gobierno del PP no acaba ahí. De hecho, Escolano fue desde 2000 hasta 2004 director del departamento de Economía en el gabinete de José María Aznar.

Sin embargo, pese a estos cargos anteriores, Escolano representa un perfil más técnico y de un corte poco mediático en comparación con otros nombres que se habían barajado, como el del ministro de Energía, Álvaro Nadal o la titular de Agricultura, Isabel García Tejerina. Además, el jefe del Ejecutivo logra limitar la crisis de Gobierno al único cambio obligado por la marcha de De Guindos.

Otro de los puntos fuertes que han decantado la elección de Escolano es su experiencia en Bruselas. Y es que como vicepresidente del BEI ha participado en negociaciones sobre proyectos de inversión con los gobiernos de todos los países comunitarios. Unos contactos que le pueden ser muy útiles a la hora de defender ahora los intereses españoles ante sus homólogos o la Comisión. También es una baza para defender las reformas económicas que España considera necesarias a nivel europeo como, por ejemplo, completar la Unión Bancaria, la creación de un Fondo Monetario Europeo o de un fondo de garantía de depósitos europeo, así como la creación de los eurobonos.

En el ámbito doméstico, entre los asuntos más inmediatos que tendrá que afrontar Escolano está la aprobación de varias normas financieras que ya se están tramitando -la nueva ley hipotecaria o la transposición de la directiva Mifid II sobre la transparencia en la comercialización bancaria-. Además, deberá seguir con la privatización de Bankia y afrontar la demanda de 470 millones al Estado que reclaman antiguos accionistas del Banco Popular por la venta al Santander.

Pese a su carácter dialogante Escolano no tendrá fácil llegar a acuerdos con la oposición, que ayer le recibió retándole a defender la revalorización de las pensiones con el IPC -PSOE- o criticando su perfil continuista -Podemos-.



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