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La unidad de Podemos peligra por la tensión entre Iglesias y Errejón

La reunión para lograr un pacto entre las corrientes concluye sin alcanzar el consenso.

 

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. EMILIO NARANJO -

El secretario político de Podemos, Íñigo Errejón. EMILIO NARANJO -

26/01/2017

ander azpiroz | madrid

La reunión que tenía como objetivo acercar posiciones sólo sirvió para constatar el abismo que separa a ‘pablistas’, ‘errejonistas’ y anticapitalistas en torno al futuro de Podemos. El encuentro de tres horas de duración, según la valoración posterior de sus protagonistas, fue un diálogo de sordos con una sucesión de intervenciones en las que cada corriente se limitó a defender sus argumentos sin mostrar intención alguna de ceder o acercarse a las tesis del otro.

Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Miguel Urbán insistieron en que siguen abiertos a un pacto que tendrá que alcanzarse antes del próximo jueves. No obstante, en el discurso de cada uno de ellos se evidenció que el acuerdo sobre la estrategia política es a día de hoy poco menos que una quimera. Si las diferencias sobre el rumbo ideológico que deberá tomar Podemos ya representaban un obstáculo casi insalvable, ayer se manifestó con toda su crudeza el distanciamiento personal entre Iglesias y Errejón.

Las dos máximas figuras de Podemos protagonizaron un cruce de reproches sin precedentes. El fuego lo abrió el secretario político. Errejón ha hablado alto y claro desde que el pasado otoño dio el paso de rebelarse contra el poder del secretario general y los oficialistas, y ayer lo volvió a hacer. Ya antes de la reunión en la sede de Podemos criticó en una entrevista en Telecinco la forma con la que Iglesias trata de lograr el consenso. «Yo creo, en general, que los acuerdos se trabajan con más cariño y con más tiempo, no solo en convocatorias públicas», dijo.

Y por si no había quedado claro el mensaje, en la reunión añadió que la unidad no se logra «a toque de corneta o proclamándola». Errejón también se ratificó en su desafío al secretario general y en que está dispuesto a llegar hasta el final para evitar que Podemos se «arrincone en el lado izquierdo del tablero». Se trata, justificó, de resultar «útiles desde ya» para que Podemos se convierta «en un partido ganador».

El de la transversalidad es un punto en el que el número dos de la formación no está dispuesto a ceder, aunque ello conlleve llegar a Vistalegre II con las principales corrientes enfrentadas. El del rumbo político del partido es un debate del que no se puede excluir a la militancia, justificó.

Sin decirlo expresamente, Errejón dejó más abierta que nunca la puerta a presentar una lista al Consejo Ciudadano que dispute a Iglesias el control del máximo órgano del partido tras la Asamblea Ciudadana. Esto no sucederá sólo en el caso de que se alcance un acuerdo que, además de una síntesis de las propuestas de cada corriente, debería contemplar el reparto de los puestos en el Consejo Ciudadano.

Lo que sí tiene descartado el secretario político es pelear por el liderazgo de Podemos. Tampoco le hace falta buscar el enfrentamiento directo con Iglesias toda vez que éste ya ha avanzado que renunciará a la Secretaría General si sus tesis salen derrotadas de Vistalegre II. De ser así, insisten los ‘pablistas’, Errejón deberá dar un paso al frente y asumir las riendas del partido.

Para hacer frente al desafío de su número dos, Iglesias ha jugado las últimas semanas la baza de la unidad en torno a su liderazgo. Así, el secretario general se presenta como el único capaz de aglutinar bajo su mando el pragmatismo de los ‘errejonistas’ y el radicalismo de los anticapitalistas.

Tras la reunión de ayer, Iglesias volvió a poner en práctica esta estrategia a la vez que ponía sobre la mesa la agresividad que, según él, se emplea desde la filas ‘errejonistas’. Primero señaló que la candidatura conjunta es lo que «necesitan Podemos y España» y descargó la responsabilidad de que no sea posible en que haya «compañeros» que busquen que se vaya por separado. A renglón seguido, Iglesias apuntó que «la unidad se consigue debatiendo y no con documentos ni haciendo declaraciones agresivas en los medios». Por si había alguna duda sobre el destinatario de sus palabras a continuación aludió directamente a su número dos. «La gente nos quiere ver unidos y diga lo que diga Errejón yo no voy a decir nada contra él».

a b

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