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POESÍA

Bosque intrincado de signos

ABECEVARIOS José Luis Puerto Colección Caligramas, ULE, 2018. 174 páginas

 

Bosque intrincado de signos -

josé enrique martínez
29/07/2018

Bajo la dirección de Roberto Castrillo y José Luis Puerto, la Universidad de León inició la colección Caligramas, cuyo nombre, evocando al creador de los mismos, Apollinaire, expresa una finalidad experimental e interartística, la fusión de arte y escritura, algo que cuenta ya con una cierta tradición cuya base es la experimentación con la materialidad del lenguaje y con espacios y elementos visuales. El cuarto título de la colección, Abecevarios, es obra de José Luis Puerto, que llevaba años elaborando cuadernos de lo que se ha dado en llamar poesía visual o concreta. Como el propio poeta señala en la solapa, «en los Abecevarios, se aúnan la fascinación por el color, procedente de los antiguos bordados de su tierra natal; por la miniatura; por las letras capitulares; por los dibujos de los niños; así como por ese diálogo, en el espacio de la hoja del pequeño cuaderno, entre letras, palabras e imágenes, para expresar ese universo propio a través de una peculiar configuración verbal y plástica». El libro contiene cinco series o cuadernos; cada uno de ellos discurre de la A a la Z, letra a letra, a una por página, pues es la letra la que sustenta el diseño interartístico. El primer golpe de vista se deja ganar por el juego de colores, a manera de miniaturas: letras, colores y figuras que dibujan las letras; y letras que en ocasiones delinean versos propios o ajenos. Explica Puerto en el prólogo a su libro: «Cada letras actúa como centro y, a partir de su trazo en la hoja, en el papel, se configura una determinada constelación de signos e imágenes en torno a ella». Tomemos como ejemplo una letra de la primera serie: la S mayúscula cuyos huecos curvos van enramados. La letra propicia una serie de palabras en vertical que no le son extrañas al lector de la poesía de Puerto: semen, semilla, siembra, sosiego, silencio, soledad, solidaridad...; y en horizontal: casa del alma, sabiduría, secreta, sumergida; en relación con la letra versos aliterados de Juan de la Cruz («el silbo de los aires amoroso; la noche sosegada...») y Blas de Otero («si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra»). El lector intuirá un cúmulo de sugerencias. No importa que a veces nos perdamos: el propio Puerto sabe que sus Abecevarios requieren un esfuerzo, dado «el bosque intrincado de signos». Contamos con la ayuda de Bénédicte Mathios, de cuya pluma procede el prólogo esclarecedor y una análisis certero de alguna página concreta.