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poesía

Cuánta nota dormía en sus cuerdas

el arpa olvidada José Luis Vega Pre Textos. Valencia. 2014. 166 pp.

 

josé enrique martínez
08/02/2015

No sé qué es más complicado, si escribir o leer poesía. De hecho, abundan los poetas y escasean los lectores, aunque lo compensen con el fervor y el entusiasmo. La lectura de poesía es compleja; intervienen en ella factores emocionales e intelectuales, intuición y capacidad de sorpresa, con el convencimiento previo del valor de la poesía, algo que plantea de inicio el más cualificado poeta puertorriqueño, José Luis Vega, en El arpa olvidada, que se nos presenta como una Guía de lectura de la poesía, con el fin de que no nos quedemos en la piel del poema y accedamos a su valor espiritual y a su misterio, aun convencidos de que nunca llegaremos a entender del todo el alma de la poesía.

Más allá de generalizaciones o abstracciones, José Luis Vega propone la lectura de poemas concretos, como la célebre rima de Bécquer que da título al libro, la que comienza: «Del salón en el ángulo oscuro...». El poeta puertorriqueño escudriña la partitura melódica y rítmica del poema, vence su «sabrosa resistencia» para ver en él la figuración del «mundo invisible» que la poesía suscita y que en este caso es un mundo simbólico: «el genio dormido se levantará a pulsar el arpa abandonada de la poesía». Del mismo modo se acerca a una canción de Alberti: «Si mi voz muriera en tierra, / llevadla al nivel del mar / y dejadla en la ribera»; el poemilla le sirve para señalar algunas de las expectativas lectoras, como la subjetividad, la sinceridad, la intensidad y el sentido figurado, que supone que el poema, siempre algo enigmático, debe ser interpretado, pues la poesía acoge los sueños y los mitos ancestrales de los hombres. Arduo problema es el de la sinceridad del poeta, el de la autenticidad del contenido, de imposible verificación. Puede expresar el poeta sentimientos propios, ajenos o ficticios; la calidad del poema no depende de eso, sino de su representación verbal, de la eficacia del fingimiento, diría Pessoa. Como escribe Vega, «la sinceridad es la expectativa fundamental del lector de poemas». El puertorriqueño analiza otros elementos del cuerpo del poema y persigue con ahínco la tradición recuperada por la poesía moderna del valor espiritual de la poesía, ese ir más allá de lo sensible, hacia el lado oculto de las cosas, lo que la emparenta con la cábala y la mística. Es la tradición a la que se apunta José Luis Vega con pasión de poeta, con entrega a la poesía en su dimensión cordial y espiritual.

   
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