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Filosofía de andar por casa

échale garras a la vida Bernardo Camba Franco Almería, Círculo Rojo, 2018. 274 pp.

 

Filosofía de andar por casa -

nicolás miñambres
09/09/2018

Si hay algún término preciso para calificar esta novela de Bernardo Camba Franco es el de imprevisible, por el contenido de la misma y por su enfoque humano. En el fondo, nos encontramos con un variado friso personal, curioso fresco elaborado con tres registros fundamentales: la narración, los pensamientos o reflexiones de variados autores clásicos y una afortunada porción de ripios, dicho sea sin ánimo de crítica. La forma expresiva incluye, por tanto, los géneros básicos de la creación, sin que suponga objeción alguna la mezcla de autores clásicos y contemporáneos. Ello manifiesta la sólida formación del autor de la obra, que no tiene inconveniente en hacer incluso un humilde pero soberbio homenaje a las comidas, como se observa en el capítulo XVI «La cofradía de la buena mesa». Y podría afirmarse que es uno de los capítulos más atractivos de la obra por la mezcla inesperada de dos sensaciones tan distintas como son la comida y el pensamiento.

La novela se centra en espacios leoneses sobre todo, en los que abundan los personajes curiosos (Miguelín, Tente en el Aire, Roque, la vieja Casilda, el curioso Jalisco…) pero el protagonismo verdadero lo representan Sergio y Bárbara, unidos por el amor y por las preocupaciones comunes. Dentro de este apartado humano ha de de aparecer Prada a Tope símbolo del empresariado berciano, sin olvidar la presencia del fútbol y del homenaje a la Ponferradina.

Todo finaliza de forma feliz, con la llegada de los tres hijos de Bárbara y Sergio, protagonistas de la obra. Los hijos pueden ser la continuación espiritual de todo lo narrado, confirmando el sentir de lo leído: «Habían sido admirados y aplaudidos por gentes de distintos andares sociales». El capítulo LIII cierra la obra con su mismo título, «Échale garras a la vida», insistiendo en el valor del esfuerzo humano, espíritu esencial de esas líneas y con las observaciones del egregio y llorado Juan Antonio Vallejo Nájera: «Una forma de vencer el miedo es familiarizarse con lo que uno tiene. Piensa también que a veces estos temores son infundados» .