+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

le big mac

Kryptonita y amonal

 

nacho abad
10/06/2018

¿A vosotros nunca os ha levantado la voz un texto? Un poema, un relato, un artículo de opinión. Estoy en la cafetería donde suelo escribir por las mañanas, en el centro de Madrid, sentado a la mesa donde habitualmente me siento, porque tengo que corregir la columna de esta semana antes de darla por finalizada, cerrar el documento y adjuntarlo en un correo electrónico con dirección a este periódico. Pero cuando creo que el texto está terminado, algo sale de la pantalla, un rostro enfadado, me mira a los ojos y me pregunta que de qué voy. «Ey, tú -me ha soltado- ,¿no crees que ya lo has intentado demasiadas veces? ¿Qué cara crees que van a poner tus padres, tu mujer, cuando abran el periódico por la mañana y lean esto? ¿No has pensado en ellos, en tus amigos, si es que aún queda alguno con vida, en tus profesores, en tus compañeros de trabajo? ¿No has pensado en el camarero que acaba de servirte un café y que tiene que aguantar aquí otras doce horas sirviendo alcohol a personas cansadas, humilladas? Él también escribe, o quiere hacerlo, pero llega a casa en las últimas, sudado, medio borracho, y para él tus palabras son kryptonita, ¿no lo ves?» Entonces miro al camarero, que bebe un vaso de agua con gesto de indiferencia, y al volver a girarme, derramo la taza de café y lo pongo todo hecho un asco, mis papeles, un libro, la mesa, el suelo. Lo limpio como puedo con servilletas, y abro a toda prisa otro documento, éste en el que escribo ahora, más que nada para aparentar que todo está bien, que ha sido un tropiezo, que no estoy loco. Que no estaba hablando solo con la pantalla del ordenador. Pero sí que lo hago. Y contesto que sí, que tiene razón, que no tiene mucho sentido seguir intentándolo, pero que de no hacerlo, mi corazón saldría volando como un globo aerostático, por encima de los tejados y de las antenas, y le perdería de vista, mi corazón hinchado de helio, cargado de amonal, lo conjuro para regalarlo en cada palabra, aunque luego nada funcione, y a este texto también le salgan ojos y frunza la cejas, y me mire con enfado. Cierro el documento y lo envío, antes de que le salga boca y me levante la voz y me vea hablando otra vez solo en este bar. Prefiero que vosotros penséis que estoy loco a que lo piensen ellos.

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla