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Santibáñez, dulce recuerdo en mi vida

 

Santibáñez, dulce recuerdo en mi vida -

JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZJOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ 15/05/2011

Segismundo de Santibáñez, un poeta del pueblo

Domingo del Prado. Ed. Monte Riego, León, 2010. 246 pp.

Según cuenta el autor de este libro, Domingo del Prado, fue la amistad de Conrado Blanco, el cronista oficial de La Bañeza y mecenas de la cultura de la ciudad y la comarca, la que le proporcionó el conocimiento de la figura del fraile capuchino Ildefonso Fernández Guerra (1913-”1990), que entró en religión con el nombre de Segismundo de Santibáñez, por amor y homenaje a su pueblo, Santibáñez de la Isla. El deseo de C. Blanco de dar a conocer la obra de su amigo capuchino es el motivo de la publicación de este libro, que en la introducción traza la vida del fraile y de su carácter, sirviéndose principalmente de distintos testimonios, sobre todo epistolares. Pero lo que aquí nos importa es su obra. El autor de esta edición se harta de decir que es sencilla. Ocho veces repite el adjetivo en sólo dos páginas, la once y la doce: arte sencillo para gentes sencillas, la sencillez de este buen hombre, poesía sencilla, poeta sencillo, poemas sencillos... Supongo que aquello en lo que quiere redundar es en el hecho de que esa poesía la entiende cualquiera, que es la que le gusta a sus vecinos de la aldea. Por eso le llama, entre otras cosas, poeta del pueblo. Parece que quiere aludir también a la espontaneidad, la facilidad para hacer versos y el referente popular, como principio y como destino. En efecto, así es la poesía del fraile: fácil, popular, agradable al oído, con el característico sonsonete del romance popular, y apropiada para declamar en la plaza del pueblo o en el refectorio del convento, trate del tema que trate; si hacemos caso a la selección y su distribución, parece que los temas en que más abunda el poeta capuchino son la tierra (España, León, Santibáñez), lo religioso, como es lógico en un fraile, la naturaleza y los poemas ocasionales para cumpleaños, despedidas y otras circunstancias. He aquí unos versos de muestra: «Yo canto en este romance / la grandeza de mi España, / y recuerdo aquí su historia, / porque la llevo en el alma. / Españoles que miráis / hacia la historia pasada. / Volved los ojos al cielo, / que el cielo protege a España».

   
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