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La traducción como perversión

 

La traducción como perversión -

JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
25/09/2011

Traducciones / Perversiones

Leopoldo María Panero. Edición de Túa Blesa. Ed. Visor, Madrid, 2011. 352 pp.

El mundo de Leopoldo María Panero es suficientemente singular como para que deba contar con intérpretes que gustan de indagar en lo complejo. El mayor experto en la obra de Panero es, sin duda alguna, el profesor de la Universidad de Zaragoza Túa Blesa, a quien se deben, además de diferentes estudios, la edición de la poesía completa de Panero y, ahora, de las traducciones poéticas, que, fiándonos del prólogo del editor, tal vez debieran formar parte de aquélla. Porque Traducciones / Perversiones lleva un prólogo extenso titulado «Teoría y práctica de la traducción como perversión», lleno de ideas feraces a las que voy a referirme en estas líneas, escritas a modo de resumen.

Después de relatar las traducciones panerianas e incardinarlas en el centro mismo de los intereses poéticos del madrileño, desarrolla Túa Blesa la teoría del poeta sobre la traducción, basándose en textos del propio poeta, una teoría o unas ideas que afectan a la concepción misma de la literatura, y que tiene algunos mentores, como Benjamin o Ezra Pound. La primera idea importante (prescindiendo de otras secundarias para las que nos falta espacio) es que la traducción poética huye de la literalidad a favor del desarrollo e incluso superación del original; en el caso de Panero, esta superación responde a la clave retórica de la amplificatio, con la consecuencia de que la traducción arrastra lo que se supone que está no en la letra del original, sino, por así decir, en el interlineado, con lo que «las significaciones se multiplican». La segunda idea, derivada de la anterior, viene a decir que el traductor efectúa una lectura que comprende «los sentidos latentes en el original, los cuales se manifestarían en la traducción, lo que significa que la traducción no tiene rango secundario, sino creador». El término esencial para definir lo que la traducción es para Panero proviene de él mismo: traducción equivale a «perversión», como explicita el título de esta edición de Túa Blesa: Traducciones / Perversiones. El nombre era preciso para sintetizar en una palabra la singular manera paneriana de traducir. Escribe Blesa: «La práctica de la traducción en cuanto perversión no es ya un quehacer técnico, sino que se sitúa en una dimensión místico-alquímica, libidinosa, trabajo de escritura del goce, que habrá de ser liberador». De tales trances místicos, alquímicos, sexuales, procederían las «libertades» de las traducciones de Panero, el cual concibe la perversión como «la única traducción literal, fiel y ello mediante el adulterio, la infidelidad». El texto ha de pensarse, en consecuencia, como algo inacabado, agrietado, «en proceso de tejerse y destejerse», sujeto de otras posibles perversiones, como indica Blesa. Como se puede observar, estas ideas afectan a aspectos centrales de la teoría literaria tradicional: Las dicotomías «autor / traductor» y «original / traducción» «han sido desequilibradas»; la lectura (y el propio lector) cobra relieve como «reescritura», dislocando la jerarquía tradicional siempre a favor del autor; la escritura será reescritura, palimpsesto, cita, traducción, perversión, etc. No es extraño que Túa Blesa llame «postestructuralista a la teoría y la práctica de la traducción sostenidas por Panero».

En edición bilingüe, esta edición de los textos poéticos traducidos por Leopoldo María Panero acoge nombres como Edgard Lear, Lewis Ca-

rroll, John Clare, Bataille, Catulo y algunos otros cuyas «perversiones» castellanas podemos degustar.






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