+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

POESÍA

La visión horada la sombra

LA FRUTA DE LOS MUDOS José Luis Rey Premio Ciudad de Melilla, Visor, Madrid, 2016. 182 pp.

 

La visión horada la sombra -

josé enrique martínez
01/05/2016

La luz y la palabra’, en dos tomos (2001 y 2009), más La familia nórdica (2006), Barroco (2010) y Las visiones (2012), han consolidado a José Luis Rey (Córdoba, 1973) como uno de los nortes de su generación. Disfruta de la fantasía que a otros les falta y sabe del valor del ritmo, el pulmón de la poesía, cuyo sentido ignoran muchos poetas de hoy en día. Si Las visiones confirmaba el realismo visionario del poeta, el nuevo libro, La fruta de los mudos, lo corrobora y afianza.

Rey es, probablemente, el poeta actual de mayor potencia creadora, de mayor capacidad visionaria y fuerza simbólica. Sólo con tales cualidades puede escribirse un poema como La Hansa, el primero de La fruta de los mudos, con más de 500 versos y cuyo título alude a la asociación medieval de ciudades comerciales del Norte de Europa, representando en el poema una hermandad contra la muerte. Como La Hansa, otras figuraciones dan plasticidad al pensamiento del poeta: los monjes de Cluny y su muda soledad espiritual, el nadador famoso que nadó hacia otras aguas en la noche de la verdad, el deprimente colegio de las monjas cuya monótona vulgaridad sólo era vencida por la fantasía infantil, la niñez de Jesús, en un poema formidable generalizable a la niñez de cualquiera, los profetas comunes siempre anunciadores de catástrofes, evocados con ironía y ternura... Así podríamos ir sintetizando los asuntos del poemario, en el cual la soberbia retórica del poeta da pábulo a sus visiones y dignifica la realidad corriente.

«Busco visiones», escribe. El ojo de la cerradura, por ejemplo, sirve a la creación de mundos a través de la fantasía, hasta llegar a la visión final, que sólo es luz. El sueño es motor lógico de visiones no lógicas: «Me dormí una vez / y soñé toda la historia de Francia». Pero la visión atañe también a los ojos de dentro, los de la memoria o los de la imaginación: «Solo quienes cierran los ojos / ven el color». Hay visiones imposibles a los ojos, pero algún día amanecerá con nueva luz, más allá de la vida. Como dice El eclipse, «Y aquí está la visión, la que horada la sombra / y busca el paraíso». Este modo de indagación poética, entre interrogaciones y respuestas, entre la realidad y el deseo de trascenderla, recuerda la voz de Claudio Rodríguez, incluso en la negación, pues si para el zamorano la claridad es un don, para Rey, por contra, la oscuridad del eclipse «es un don para quien abre / los ojos / a la noche total».

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla