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«Hay que posicionar al Bierzo»

Juan José Martínez Yebra.
Bodega Martínez Yebra

«Nos falta reconocimiento en el mercado. Tenemos que seguir trabajando porque hay que posicionar al Bierzo y la Mencía internacionalmente sabiendo que es una labor de años». Juan José Martínez Yebra va por delante en ese sentido. Tanto que sus vinos están en los mercados de mayor interés.

 

Martínez Yebra,en el patio desu bodega, apoyado enuna vieja prensa que ambienta y decora el entorno. - B. fernández

Rafael Blanco
21/06/2013

Me fascina la viña y el vino. Y también el pueblo. Me gusta tanto Villadecanes que hasta mis vinos llevan su nombre». Defensor a ultranza de la viticultura tradicional, Juan José Martínez Yebra llegó a la actividad en la viña y en la bodega por dedicación familiar. Y en ello está con una doble convicción: que las viñas viejas «son muy difíciles de trabajar» y que en ellas está la riqueza de la Mencía, una variedad extraordinaria, «igual para elaborar tintos jóvenes que para barrica, porque tiene muchísima fruta y da vinos muy amplios y con unagran carga fenólica», reflexiona.

En esa situación es una «lástima que estemos perdiendo cuota de producción», lamenta. «Se está abandonando mucho viñedo histórico. No hay más que salir al campo para verlo». Por el contrario celebra que, aunque sea por la crisis y la falta de alternativas laborales, «mucha gente se vea obligada a volver a sus orígenes». En ese sentido celebra el interés de «nuevas iniciativas para recuperar el viñedo a través de la creación de pequeñas bodegas frente a las de grandes grupos de inversión». «Es muy bueno para el vino berciano que haya gente que trabaje en la viña y en la bodega con mimo y esmero como contraposición a las producciones masificadas», defiende Martínez Yebra.

También defiende Juanín, que como tal es conocido en el universo berciano del vino, su convicción de «elaborar sólo con la uva que tengo en mis viñas. Mis vinos son mayoritariamente tintos porque mi uva es tinta». Sin embargo, aunque llevando por delante la afirmación rotunda de que «nunca voy a comprar uva», sí reconoce la «exquisitez» del Godello, del que hace una limitada elaboración a partir de los cuatro o cinco mil kilos que recoge de muy viejos portes que salpican los pies de Mencía. «No pienso elaborar de otra forma porque eso me exigiría cambiar de planteamiento. Y no lo voy a hacer». Lo que hace de momento, bajo al referencia abreviada de Canes (antes Viñadecanes) y con la producción de sus dieciséis hectáreas de viñedo en los mejores parajes del entorno, son un blanco de corto tiraje y un tinto joven que sustenta el volumen de la bodega, que tiene el otro pilar fundamental en el Tres Racimos, un Mencía de alta escuela con cinco meses de permanencia en barrica. Aunque por calidad la referencia es el premiado Viñadecanes, un crianza para el que conserva en exclusiva esa referencia que antes era general para el grueso de la gama.

Los Vitala —blanco y tinto— representa el altruismo y la generosidad, ya que la bodega los elabora para una oenegé que los vende a través de la Red para recaudar fondos con los que ayudar a los niños de Turkana (Kenia), «un lugar lleno de vita», se lee en la etiqueta.

Perú es el nuevo mercado de conquista para la bodega, que exporta una parte creciente de su producción a Japón, China, Hong Kong, Malasia, Singapur, Alemania, Bélgica, Holanda, Estados Unidos, México y Brasil.