Diario de León | Viernes, 23 de junio de 2017

Cuando las pinturas cobran vida

La pintora Lola Catalá presenta en Bernesga su nueva faceta como escultura.

marcelino cuevas | león 16/11/2015

La juventud es siempre momento para la innovación, para la búsqueda de nuevos caminos, para encontrar la ilusión prendida en cada amanecer. Y si la juventud es tiempo de renovar la historia personal cada día, Lola Catalá es, a pesar de sus años, plenamente joven. En cada exposición que esta singular artista presenta en la galería Bernesga, nos encontramos con una mujer cambiante que siempre aporta algo nuevo en su obra. Ahora ha llegado para ella el capítulo de las tres dimensiones. Ha pasado del papel, la tabla o el lienzo, a las figuras de bronce o aluminio, aunque la temática más importante dentro de sus trabajos sigue siendo la ingenua y lúdica presencia de los niños.

Los juguetones infantes de Lola Catalá se divierten ahora llenado todos los rincones de la sala de exposiciones, han conseguido tener cuerpo y ganas de dar volteretas en el aire. «Cuando modelo una escultura –dice la autora- colaboran en mi quehacer todos los sentidos. Acaricio la materia desde todos los ángulos, preveo su peso, su volumen, y exploro los sentimientos que se esconden tras mi piel. Me gustaría transmitir todo ese cúmulo de sentimientos, de emociones, a aquellos que contemplan mis trabajos».

Una de las cualidades más destacadas en las obras de Catalá sigue siendo su interés por el movimiento. «Mis niños –comenta- están siempre jugando, o corriendo, o subiéndose a un árbol. Sé que en pintura los niños son tratados casi siempre como unos seres seráficos pintados en posturas muy estáticas. Yo creo que ellos son enormemente traviesos e inquietos, me interesan especialmente esas cosas increíbles que se les ocurren y que en ningún caso los adultos nos atrevemos a realizar».

En esta exposición de la renacida pintora-escultora figuran también reproducciones digitales. Son siempre -explica- reproducciones de enorme calidad y en tiradas muy pequeñas, ediciones limitas que conservan al cien por cien los colores de los originales y que se imprimen sobre papel de algodón. Algunas también se imprimen sobre metacrilato. Creo que hay que aprovechar las nuevas tecnologías digitales para difundir nuestra obra. En este momento están siendo muy bien aceptadas en diversos países europeos como Francia, Holanda o Alemania»

Lola Catalá es pintora de recursos, de técnica depurada y dibujante sin complejos. Sus figuras están enfocadas desde las más difíciles perspectivas y resueltas de forma espléndida. En la parte de la exposición dedicada al grabado deja claro que la línea para ella no tiene secretos. En cuanto al color, la pintora huye de los tonos primarios y emplea una elegante gama de grises y marrones que contrasta poderosamente con las divertidas figuras infantiles que representa. En la escultura demuestra las mismas cualidades que su apartado pictórico pero se nota en ella la ilusión por lo nuevo. Lola Catalá se ha volcado en esos niños divertidos y traviesos que ahora sí que son capaces de subirse a un árbol y de correr alocados por las superficies en las que se muestran.