Diario de León | Jueves, 22 de junio de 2017

LA POLÉMICA DE LAS ONDAS ELECTROMAGN'ETICAS

Afectados por las radiaciones reclaman parar la difusión de la red wifi en León

Alcoe calcula que 24.000 leoneses sufren los efectos de las ondas electromagnéticas

CARMEN TAPIA | LEÓN 30/11/2015

Irritabilidad, cefalea, somnolencia, mareos, alteraciones de la frecuencia cardiaca, infertilidad, dermatitis, alteraciones del sistema inmunológico y mayor riesgo de incidencia de cáncer. Las dolencias de 24.000 leoneses pueden estar relacionadas con los efectos de las ondas electromagnéticas y no saberlo. Esos son los cálculos que hacen los miembros de la Asociación Leonesa Contra las Ondas Electromagnéticas (Alcoe) que acaban de presentar una petición al Ayuntamiento de León para que la Concejalía de Turismo, liderada por Margarita Torres, paralice el proyecto de expansión de la red wifi por toda la ciudad. Esta semana pedirán una reunión con la concejala e iniciarán una campaña de reparto de octavillas en los colegios, comenzando por Las Anejas.

El objetivo del Ayuntamiento es convertir a León en centro de referencia para innovación en el ámbito turístico en el Camino de Santiago y el noroeste de España. Una apuesta que el Ayuntamiento ha presentado a la convocatoria de ayudas del programa de Ciudades Inteligentes de la Agenda Digital para conseguir que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a través de la sociedad pública Red.es, financie el 65% de los 436.017 euros que cuesta el proyecto. Los miembros de la asociación Alcoe se oponen. «Es una locura», dice Vicente García, miembro de Alcoe y afectado por las ondas electromagnéticas. «Mi enfermedad no existe en España pero en Suecia hay 300.000 personas diagnosticadas», asegura.

Vicente sale todos los días de casa casi acorazado, protegido con telas especiales con hilos de plata y cobre y redecillas de metal en el sombrero. «Hasta la ropa interior la llevo protegida». Su casa es como un búnker «blindada con una tela mosquitera y cortinas que pido a Alemania». Y «no voy ni loco» a determinadas zonas de León como la explanada de la delegación de la Junta, Santo Domingo, Padre Isla y la Plaza Mayor. También se protege para pasar por un edificio de la avenida de Asturias. Estas zonas llenas de antenas que emiten radiaciones electromagnéticas artificiales generadas por los móviles, inalámbricos y wifis «y que son capaces de interferir y distorsionar el funcionamiento normal del organismo humano».

Pero los miembros de la asociación no lo tienen fácil para demostrar lo que es una sospecha aquí y está ya regulado en otros países. León cumple con la normativa y la emisión de ondas están dentro de los límites legales establecidos. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, recomienda reducir esas emisiones. «En este país se permite que la antenas emitir 400 microwatios por centímetro cuadrado. En el resto de países europeos están en 10 microwatios y la OMS aconseja 0,1. Lo de aquí es una salvajada».

María Lobo tiene 34 años y también es sensible a las ondas electromagnéticas. «Sufro lipodistrofia. Hace años tuve una intoxicación por los metales pesados del marisco, pero nadie me lo reconoció. Los médicos tienen sospechas pero ninguno me da el diagnóstico. Desde entonces cada vez que me acerco a un edificio donde hay antenas noto dolor de cabeza y malestar general».

Los miembros de Alcoe critican la nueva Ley de Telecomunicaciones aprobada por el Gobierno, que permite a las compañías instalar las antenas sin la obligación de comunicar su localización. «El registro de antenas que tiene el Ayuntamiento está obsoleto, no está actualizado. Ahora las compañías no tienen obligación de registrarlas. Es una inmoralidad».

Los miembros de la asociación de León recuerdan que el Parlamento Europeo tiene sobre la mesa cientos de reclamaciones. «El problema es el dinero que hay detrás», aseguran.

Desde la asociación alertan de que la mayor fuente de irradiación se produce en los teléfonos inalámbricos. «No conviene instalarlos en el dormitorio». Y para el ordenador, mejor utilizar el cable.