Diario de León | Domingo, 20 de agosto de 2017

ECONOMÍA Y CAMPO

El fiasco de la subasta de biomasa pone en riesgo la planta millonaria en Marne

Ence se adjudica 40 megavatios, pero liga la ejecución del proyecto a la rentabilidad

MARÍA J. MUÑIZ | LEÓN 15/01/2016

Cuatro años después de que se decretase la ‘moratoria verde’, que paralizó las asignaciones subvencionadas de generación con energías renovables, la esperada (y aplazada) subasta de nueva potencia ha supuesto un fiasco para las empresas que optaban a desarrollar sus proyectos (la mayoría de ellos ya muy avanzados) en el ámbito de la generación apoyada con fondos públicos. La subasta que ayer realizó el Ministerio de Industria, que deberá recibir el visto bueno de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, zanjó en la práctica un escenario que se ciñe a la competencia en libre mercado que ha sido duramente criticado (no abiertamente) por las compañías que acudieron a la subasta.

Y que, en la práctica, pone en peligro la decisión de hacer realidad plantas como la que la empresa Ence gestiona en Villaturiel, cuya tramitación está bastante avanzada, y que supone no sólo la inversión de unos 100 millones de euros sino el aprovechamiento energético de los recursos exisentes y otros cultivos cuya potencialidad se ha estado estudiando en los últimos años, sino también una fuente de generación de riqueza y empleo en una zona donde el desarrollo alternativo es difícil.

Adjudicados

Ence se adjudicó ayer 40 megavatios para una planta de generación con biomasa, aunque la falta de primas a la inversión pone en duda la ejecución final del proyecto, según reiteró ayer la compañía a la agencia Efe, asegurando que sólo construirá la planta si esá segura de obtener la rentabilidad esperada. Una rentabilidad que, según había señalado en ocasiones anteriores, sería difícil de alcanzar sin las subvenciones previstas.

Además, la empresa advirtió ayer que tiene tres emplazamientos posibles para esta planta: además del de Villaturiel, en Pontevedra y Huelva. Y condiciona su decisión final a la disponibilidad de biomasa, pero también a las facilidades administrativas e institucionales que se le planteen.

La planta anunciada en León cuenta ya con la aprobación del estudio de impacto ambiental y la autorización administrativa para la planta; ya dispone de terreno adquirido en el Ayuntamiento de Villaturiel y ha estado tramitando las exigencias urbanísticas que han surgido.

Según la información facilitada ayer, la empresa prevé que el número de empleos directos e indirectos en el entorno de la planta ronde los 750 (aunque las administraciones locales tienen un cálculo sensiblemente más reducido de este impacto).

Subasta

El caso es que el sistema diseñado por el Ministerio de Industria para subastar 500 megavatios de potencia instalada en eólica y otros 200 megavatios en biomasa cerró ayer con un descuento en la práctica del 100% de los incentivos. Es decir, las empresas que salgan elegidas en la pugna no tendrán más beneficios que el resto que compita en el mercado energético libre. Aunque deberán cumplir las exigencias de avales y compromisos que plantea el Gobierno. Ganar una pugna sin ningún beneficio asociado ha puesto en pie de guerra a las empresas que han acudido a la subasta, porque en teoria lo que estaba en juego era el primer incentivo a la inversión y la producción después de cuatro años (desde enero de 2012) en los que no se ha concedido ninguna asignación para producir con energía renovable.

Lo que preocupa especialmente en el sector es que muchos de los proyectos que habían seguido avanzando y esperaban al fin esta subasta, entre ellos el de Ence en León, habían continuado con su tramitación y están en una fase empresarial que espera ya su último espaldarazo. El primero que se suponía que iban a recibir las renovables (aunque la demanda de potencia fue finalmente más del doble de la que se ofertaba) después del parón que hace cuatro años dejó a las empresas con sus inversiones y previsiones en el aire.

La intención de las empresas, que ya tienen avanzadas sus inversiones y proyectos (algunos incluso ya construidos) es que puedan acceder a un régimen retributivo ventajoso, después de haberse quedado fuera del pastel que repartieron las renovables antes de la ‘moratoria verde’.