Diario de León | Martes, 12 de diciembre de 2017

'Fuga' de grandes empresas catalanas del Ibex

CaixaBank y Gas Natural se suman al Sabadell y anuncian el traslado de su sede

OLGA GRAU 06/10/2017

Cataluña ha vivido un fuerte varapalo con el anuncio del traslado de la sede social de dos pesos pesados catalanes del Ibex 35, el principal índice de la bolsa española. La enérgetica Gas Natural, cuyo valor en bolsa suma 18.317 millones de euros, confirmó a primera hora de la tarde la mudanza de su domicilio social de Barcelona a Madrid. Poco después, CaixaBank (24.416 millones) anunciaba que su sede se ubicará en València. Ambas siguen la estela del Banc Sabadell (9.035 millones en bolsa), que abrió la veda el jueves con el anuncio de su traslado a Alicante. Las tres empresas catalanas suman un valor en bolsa de 51.768 millones, más de la mitad del conjunto de las siete catalanas del Ibex 35 que se sitúa en 85.148 millones (las tres mencionadas más Grifols, Abertis, Cellnex y Colonial). 

Las tres empresas esgrimieron argumentos idénticos para su marcha: blindarse ante la inseguridad jurídica generada por la situación política en Cataluña. En el caso de los bancos, se incidió en la voluntad de «clientes, accionistas y empleados».El cambio de sede social tiene un impacto económico difícil de cuantificar, según explican expertos. Desde el punto de vista fiscal el impuesto de sociedades se paga de forma idéntica en todas las autonomías (excepto las forales) porque es estatal y los impuestos locales vinculados a las actividades económicas se mantienen. Las dos tasas autonómicas que se dejarán de pagar en Cataluña son actos jurídicos documentados y el impuesto de transmisiones patrimoniales, cuya relevancia es bastante limitada. Además, los grupos han asegurado que mantendrán sus operaciones y plantilla en Cataluña, además de sus cúpulas directivas.

Pero si bien desde el punto de vista fiscal el impacto es poco relevante, para Cataluña la fuga de empresas tiene un importante impacto desde el punto de vista de imagen y peso económico. Para una autonomía que aspira a crear un Estado propio albergar la sede de grandes compañías cotizadas es una tarjeta de visita frente a los mercados financieros y potenciales inversores, además que un potencial traslado de unidades de negocio, en caso de que se produjeran, restaría producto interior bruto a Cataluña.

En los últimos diez días se ha acelerado el proceso de empresas catalanas, cotizadas y no cotizadas, que han consultado en los bufetes de abogados el posible traslado de sus sedes, según confirman fuentes de varias de estas firmas. Además de garantizar la estabilidad jurídica, estas fuentes destacan que en muchos casos también existe un argumento comercial. 

«Las empresas están preocupadas por la imagen y algunas buscan que no se las penalice», explican los expertos. Muchas de ellas valoran la imagen que pueden proyectar en el mercado catalán ante el anuncio de traslado de su sede y si no son cotizadas optan por no comunicarlo.

AVALANCHA

Lo cierto es que la inminente DUI ha provocado una avalancha de traslados de compañías catalanas facilitada por un decreto del Gobierno que entrará en vigor hoy y que permitirá mover la sede social sin que la decisión deba de pasar por una junta general de accionistas. Entre las que ya han confirmado su traslado figuran Banco Mediolanum, la biotecnlógica Oryzon y la textil del Maresme Dogi, todas ellas a Madrid. La aseguradora Catalana Occidente también se ha sumado al debate, y tomará las decisiones «a medida que se vayan desarrollando los acontecimientos». Abertis, que se encuentra inmersa en una opa por parte de la italiana Atlantia, ha descartado que estudie esa opción.En en el sector del cava, el consejo de Freixenet estudiará su traslado mientras que Codorníu advierte del «riesgo económico global». 

A pesar de que Madrid es la gran beneficiaria en términos generales de los traslados de empresas, en el caso de la banca catalana ha sido la Comunidad Valenciana la elegida por CaixaBank y el Sabadell. Se da la circunstancia de que la Comunidad Valenciana perdió todo su poder financiero durante la crisis con las quiebras de la CAM, que fue rescatada por el Sabadell; el Banco de Valencia, absorbida por CaixaBank; y Bancaja que terminó en la órbita de Bankia y propició el rescate de la entidad por el Estado debido a su elevada morosidad. 

La comunidad, con la recepción de las sedes de las dos entidades «vuelve a estar en el mapa financiero», como reconoció el presidente de la Cámara de Comercio de Alicante el jueves tras conocer que el Sabadell apuesta por esta localidad.