Diario de León | Martes, 23 de enero de 2018

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Las merinas bajan a pie a Extremadura

El Concejo de la Mesta recupera la trashumancia tradicional con un rebaño de 1.300 ovejas y 60 cabras.

11/10/2017

ana gaitero | león

Las merinas surcaron ayer la Cañada Real Leonesa pisando asfalto y mezclando la música de sus cencerras con el ruido del tráfico. Fue un día histórico para la trashumancia porque estas ovejas, 1.300, y las 60 cabras que las acompañan, seguirán el camino a pie hasta Extremadura. Algo que no se produce desde hace décadas.

Llegarán en el mes de noviembre después de atravesar Madrid por el Paseo de La Castellana, otra cañada real convertida en importante arteria del tráfico en Madrid con su bulliciosa vida comercial y de negocios.

Las merinas, con su preciada lana, fueron la mayor fuente de riqueza de España durante la Edad Moderna desde la creación del Concejo de la Mesta. La industrialización y los nuevos medios de transporte, sobre todo el ferrocarril, acabaron con la trashumancia a pie.

Actualmente, apenas dos rebaños, uno en Vegarada y otro en Torre de Babia, vuelven cada verano a los puertos merineros en busca de los preciados pastos leoneses. Las ovejas son trasladadas de la dehesa a la montaña en camión. Pero no el rebaño que acaba de adquirir la asociación Concejo de la Mesta y para cuya financiación 160.000 euros con los gastos de la trashumancia— ha organizado una colecta internacional. Con esta iniciativa se celebra el 25 aniversario de la asociación y del proyecto 2001.

El objetivo en el Horizonte 2020 es conseguir que «cada una de las diez cañadas que componen el legado de La Mesta sean transitadas por al menos un rebaño trashumante», señala el presidente de Concejo de la Mesta, Jesús Garzón.

Con esta iniciativa se pretende llamar la atención sobre el valor económico y ecológico que tiene la actividad de la trashumancia, pues el paso de las ovejas es la «única garantía para salvar las cañadas», añade. La idea es que pastores y pastoras de León y Extremadura se turnen en el cuidado de los rebaños para que adecuar las condiciones de trabajo y de la familia a la vida moderna.

Con la trashumancia se mantiene también vivo el legado de la cultura pastoril que durante siglos de andadura y mestizaje crearon los ganaderos y sus familias en el devenir de sus vidas nómadas.