Diario de León | Jueves, 26 de abril de 2018

CORNADA DE LOBO

Pordióssss...

pEDRO TRAPIELLO 13/12/2017

Por Dios, por la Patria y el Rey lucharon nuestros padres, por Dios, por la Patria y el Rey lucharemos nosotros también... ojo al himno, ahí va la carlistada euskaldún, áivalaostia con ellos, ¿siempre dando o pidiendo guerra?... Hoy no suena nada el Oriamendiko soñuba, la marcha de Oriamendi, pero seguro que alguno la tararea en su intimidad, pues en el tiberio catalán los observadores con olfato insisten en el tufo carlistón que infecta o inspira lo doméstico del independentismo aquel, especialmente a dos que hacen de sacristán del cepillo y frailón del trabuco: Puigdemont (monaguillo que, ausente el cura, quiso decir el solo la misa) y Junqueras (fray Cristobalete en su celda, reza que reza), juntos antes en la piragua y remando hoy cada cual a su norte a la espera de ver la ocasión de darle al otro en los morros con el remo. Ese catalanismo adopta sin rubor la estrofa carlista: «Lucharemos todos juntos, todos juntos en unión, defendiendo la bandera de la santa tradición»... y ahí van las esencias, las diferencias y las independencias alegadas... Catalunya trionfant... ¡a segar!

El carlismo nació juntando un conde meapilas y un clerical provinciano. La Iglesia mucho lo alentó; bufaba entonces contra liberales, el ejército de los cristinos y unos gobiernos capaces de aplicar en 1835 la famosa Desamortización de Mendizábal (incautación justipreciada de bienes eclesiásticos mejorables); y eso sí que fue un 155 brutal aplicado donde más dolía. Y vino el expolio, clamaba el clero. Y expolio clama hoy quien huyó a las coles belgas al tener que devolver los leridanos a los aragoneses el arte de Sijena, vía España represora, claro está.

De lejos, la boina carlista y la barretina se confunden. No sólo su rojo chillón invita a ello. La boina roja era de vasco ricote y Zumalacárregui la ladeaba tanto, que le tapaba la oreja... igual que la barretina, que empezó siendo capirote tieso y al final se desmayó cegando también un oído... normal pues que vascos picudos y catalanes romos oigan sólo la mitad de lo que deberían escuchar. ¿Y la misa por Forn anteayer en Barcelona?... el clero catalán bendice... es escudería carlista.