Diario de León | Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los malos leoneses

17/08/2009

Tribuna | Abel Pardo Fernández

Colaborador de www.llionpedia.eu

Una de las peores cosas que le puede pasar a una persona que tiene un cierto tipo de responsabilidad y que debe mantener una posición neutral es dejarse llevar por sus intereses personales. Jueces, árbitros, periodistas, son personas que, por su especial trabajo, no es bueno que en sus profesiones cuando ejercen sus funciones en las que deben mostrar imparcialidad y ajustarse a la ley, al reglamento, o al código deontológico, hagan uso de su posición para beneficiarse a ellos y a sus amigos.

Hace algo más de un mes nació la Llionpedia, una enciclopedia virtual abierta en lengua leonesa. Por sus características, como enciclopedia, está abierta al conocimiento universal, no sólo local, al igual que cualquier otra enciclopedia como la Enyclopaedia Britannica o la Espasa Calpe. Como enciclopedia abierta, tiene la facultad de permitir que cualquier persona pueda crear artículos, enriquecerlos o mejorarlos.

Pues bien. En poco más de un mes, la Llionpedia cuenta con más de 6.000 artículos y 70.000 visitas. Artículos sobre Shakespeare, Barak Obama, Nicolas Sarkozy, Mozart o Britney Sperars. Un periodista de este medio, Emilio Gancedo, criticó con ardor, en lo que vistió como un artículo de información, que alguno de sus anónimos amigos, cuyo mérito se centra, según él en haber publicado un libro hace un mes, no esté presente en la Llionpedia. Curioso. El señor Gancedo no informó sobre que sí se encuentran Shakespeare, Barak Obama, Nicolas Sarkozy o Britney Spears; no. La noticia era que su amigo no estaba. Y ello, pudiendo editar el propio señor Gancedo el artículo sobre su amigo si tan importante hubiera creído que es dentro del conocimiento universal. Toda una pérdida.

Se ve que para el señor Gancedo, tampoco era tan importante su amigo y/o su libro, porque a lo mejor entonces no podría haber utilizado tan banal pseudoargumento para criticar este proyecto. Porque al fin y al cabo, si realmente lo importante y trascendente fuera el libro de su amigo, y tanta razón objetiva tiene el que esté presente en una enciclopedia, me imagino que el señor Gancedo también habrá hecho ya partícipes de su indignación a la Encyclopaedia Británica y a la Espasa Calpe de tan notable ausencia en sus enciclopedias. Sería de imaginar que el señor Gancedo hiciera también una pública denuncia de estos hechos a través del medio de comunicación en el que escribe en similares condiciones en el que lo ha hecho con la Llionpedia. Y tras ellos, a Larousse, y a la Encarta y a... ¿O tal vez no?

Tal vez no porque, señor Gancedo, si su amigo y su libro no están ni en la Llionpedia ni en ningún lado, no es porque nadie lo haya borrado fruto de una oculta conspiración para ensombrecer a sus allegados, sino porque nadie lo ha considerado ni trascendente, ni interesante, ni enciclopédico, mientras que los usuarios de la Llionpedia sí han considerado necesario, interesante o enciclopédico que Quevedo, Petrarca o Moliére cuenten con su artículo. Tal vez, en este caso, podamos achacar a que sea la rabia de quien quiere promocionar a sus amigos a toda costa y nadie le hace caso, el que sea quien provoca tales achaques de ira vertidas en líneas de periódico.

Pero yerra también el señor Gancedo, no sólo confundiendo sus intereses personales con artículos de periódico, en igualar de nuevo opinión y deseo con información y realidad. Señor Gancedo, permítame decirle que está usted equivocado al afirmar que la Llionpedia está «en teoría» al servicio del «leonés y de lo leonés» y que «deberían figurar, en primer término».

Pues no señor Gancedo, la Llionpedia no es eso. La Llionpedia es una enciclopedia universal de contenido abierto escrita en lengua leonesa. La diferencia sustancial entre lo que usted quiere que sea y lo que es, es que por ser enciclopedia deben figurar en primer término las temáticas más importantes del conocimiento humano, y por ser abierta, aquéllas que, cumpliendo con criterios de notoriedad, cualquier persona entienda que deben figurar en ella.

Y es que, señor Gancedo, el leonesismo mal entendido puede pecar a veces de una visión de separar el mundo, su mundo, entre buenos y malos, de crear ghetos que se consideran los únicos representantes de la fe de la cultura leonesa verdadera, de cerrarse en sí mismo y su burbuja y de no ver más allá del Valderaduei. Yo no soy de ésos señor Gancedo, pero está usted en su derecho de serlo, pero no de tratar de imponérnoslo a los demás ni de decirnos qué o qué no debemos hacer, pensar, o escribir. E intentar imponer señor Gancedo, es lo que usted ha hecho en su opinión encubierta de artículo informativo. Ha criticado nada menos que a los 70.000 visitantes de la Llionpedia, acusándoles de sectarios y les ha llamado acientíficos porque no han tenido a bien hacer los artículos que usted quiere que se hagan y como usted quiere que se hagan (pero que usted tampoco hace).

Y es que señor Gancedo, hay otra forma de ver el mundo, a León y al leonesismo. El leonesismo que algunos defendemos, señor Gancedo, es un leonesismo global, una cultura leonesa abierta al mundo, en el que lo nuestro, simplemente por ser lo nuestro, no tiene por qué ser lo mejor. Saber apreciar un caldo de la Rioja, una pintura de Leonardo da Vinci o una escultura de Rodin, señor Gancedo, no es ser un mal leonés. Ir de vacaciones a Italia en lugar de a su pueblo señor Gancedo, no es ser un mal leonés.

Ser un mal leonés, sin embargo, sí puede entenderse que sea el decir que en una enciclopedia abierta, porque usted lo dice, ha de tener preferencia el libro que ha escrito un amigo suyo, antes que El Quijote, simplemente porque lo ha escrito un amigo suyo. Y utilizar un puesto de periodista y las páginas del mismo para verter su opinión enmascarada de artículo informativo puede entenderse que es, sencillamente denigrar el oficio de periodista y pisotear los valores que tan digna profesión representa.

Yo creo en una cultura leonesa abierta, dinámica, que bebe de todas las fuentes culturales y que está bastante lejos del egolatrismo etnocentrista que otros defienden, señor Gancedo. Algunos ¿me permite pensar así? entendemos que tan leonés es el Monasterio de San Miguel de Escalada como el edificio del Musac. Entendemos que tan leonés es, señor Gancedo, una escultura de la Catedral del siglo XV como una obra de Amancio. Que tan leonesa puede ser una canción tradicional de La Braña como una de Llume. No lo olvide, señor Gancedo.

Y no olvide que lo leonés es, simplemente, una opción, no una obligación. No lo olvide porque yo, como concejal de Cultura Leonesa, señor Gancedo, ni quiero ni pienso imponer lo leonés y a la lengua leonesa sobre lo demás, sino ofrecer a los leoneses el que quien con toda la libertad quiera conocer lo leonés, la lengua leonesa y disfrutar de ella pueda hacerlo, señor Gancedo. Y ello está en las antípodas de la imposición que usted plantea.

Mi planteamiento, señor Gancedo, es trabajar para que lo leonés sea cada vez mejor, sin ensimismarnos en lo propio y con la mente abierta al mundo, porque los demás hacen cosas muy bien hechas, aunque alguno no lo crea, e incluso mejores que las nuestras. Y dentro de nuestra cultura, señor Gancedo, creer en León y creer en la cultura leonesa como algo estático y no dinámico, intentar separar a los leoneses entre los «puros» y los «mezclados», a los hablantes de leonés entre «patrimoniales» y «neofalantes», o a los pueblos entre superiores e inferiores, señor Gancedo, trajo muy malos resultados en 1933 y años posteriores en Alemania y otros puntos de la geografía mundial y yo, no estoy de acuerdo con eso.

Permítanos, por ello, sin tener que escondernos bajo seudónimos o bajo una apariencia de objetividad, sino mostrando la opinión donde debe estar, que es en las Tribunas, el ejercer la libertad de pensamiento, de expresión, de opinión y de actuación. Por favor señor Gancedo, no trate de imponernos ni a mí, ni a los 70.000 visitantes de la Llionpedia lo que tenemos que hacer o dejar de hacer, y menos en nombre de León. No se lo permitiremos.