Diario de León | Miércoles, 22 de noviembre de 2017

La Universidad en los tiempos de la gripe A

09/09/2009

Tribuna | Enrique López González

Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de León

Fermina Daza y Florentino Ariza, protagonistas principales de El amor en los tiempos del cólera , en su ir y venir para siempre por las aguas del caudaloso río Magdalena, siendo testigos eternos de que es la vida, y no la muerte, la que carece de límites, pudrían atestiguar los enormes cambios acontecidos desde aquellos tiempos hasta los más actuales de la gripe H1N1. Claro que desde el holoceno lo único constante ha sido y es el cambio. También en la universidad cada vez se hace más patente la intensidad de las transformaciones sociales, políticas, tecnológicas o culturales que se producen a su alrededor.

La universidad es un espejo de doble reflejo: es el resultado de la sociedad en que se desarrolla, pero, a la vez, influye en ésta de forma determinante para orientarla al futuro, siendo esa condición dual la que profundiza en ella los efectos de los períodos de crisis o de reacomodo social, como en el que estamos inmersos en los últimos años. La universidad es en sí misma un elemento central de los cambios sociales: en ella enseñan quienes se encuentran a la vanguardia del pensamiento, de la creación o de la innovación tecnológica que los propician. En nuestras aulas se transmiten los conocimientos más recientes y en nuestros laboratorios y seminarios se experimenta con lo que en poco tiempo cambiará de nuevo el signo de nuestras vidas. En nuestros campus se forman los jóvenes que terminan por dirigir la sociedad, los que asumen las tareas profesionales más complejas. Además, en el ejercicio de su función movilizadora de la inteligencia y transmisora del conocimiento, la universidad se convierte en protagonista principal e impulsora de los cambios sociales, viviéndolos tan de cerca que siente las convulsiones de la sociedad como si fueran suyas.

A pesar de ello, y aunque la universidad que conocemos tenga alrededor de 200 años, pocos podrían poner la mano en el fuego apostando porque pueda seguir desempeñando tan noble y estratégica tarea en los próximos veinte años. La próxima cohorte de alumnos universitarios no se jubilará antes del año 2060. Resulta difícil imaginar todo lo que transpirarán hasta entonces, pero una cosa sí parece evidente: las soluciones técnicas de nuestro sistema universitario obsoleto y anticuado es probable que no resulten suficientes. Necesitamos no desaprovechar tanto talento. Tenemos que adaptarnos a un mundo que cambia rápidamente. La mente siglo veintiuno necesita gestionar con éxito la complejidad y diversidad de un mundo cada vez más fluido, más flexible, más centrado en la realidad y radicalmente más innovador.

Son los desafíos, complejos y en ocasiones inextricables, que se avizoran en el inicio de este milenio los que nos quitan el sueño en la universidad, exigiéndonos nuevas habilidades. Como muestra un botón: la crisis mundial del agua: miles de personas -”en su mayoría niños-” mueren cada día por enfermedades causadas por la falta de agua limpia. Hoy alrededor de treinta países sufren la experiencia de estrés hídrico o escasez de agua. Dentro de 15 años, ese número superará los 50, lo que significa que más de 800 millones de personas carecerán de agua potable adecuada. Resolver esta crisis requiere el uso de varios marcos de referencia y distintos métodos de análisis que incluyen la geología, la hidrología, la economía, la sociología, la historia cultural, la política y el derecho. Mirar a un reto desde múltiples puntos de vista aumenta notablemente la probabilidad de llegar a una solución realista y eficaz.

A principios del siglo pasado, la población mundial fue de 1,6 millones de habitantes. Ahora, es aproximadamente 6,6 mil millones. Para satisfacer las necesidades educativas de esta creciente marea de la humanidad, tenemos que pensar fuera de la caja de la enseñanza convencional. Tenemos que revisar y rediseñar el sistema educativo actual. Hemos entrado en shock estadístico La educación de masas pertenece a la época de enormes ejércitos, grandes complejos industriales y los intentos masivos de control social. Hemos perdido mucho talento desde el siglo diecinueve mediante la aplicación de rutinas de sofocar la educación en nombre de la homogeneidad. Las actuales tasas de deserción escolar indican claramente que nuestro régimen de pruebas estandarizadas y los planes de estudios anticuados están desperdiciando el potencial de nuestra juventud.

Estamos en el umbral de una revolución mundial en el aprendizaje. Así como el Muro de Berlín cayó en 1989, la pared de la universidad convencional se derrumba ante nuestros ojos. Un nuevo entorno de aprendizaje digitalizado, conectado y distribuido está sustituyendo a la cultura de clases magistrales sobre textos lineales con fuertes restricciones para ser propagados. La organización de un nuevo modelo de aprendizaje es una tarea estratégica para el inicio del siglo 21. Pero no podemos enfrentamos a esta descomunal transición con las manos atadas a la espalda. Los dineros del rescate bancario son una nimiedad para la colosal transformación que se nos avecina. Así como la era industrial desarrolló una forma particular de organización de la vida, la era del conocimiento está desarrollando nuevos modelos. Cuando Einstein asustó al mundo al sugerir que la energía es materia que se mueve al doble de velocidad de la luz, nos dio una metáfora de nuestra época. Nunca ha habido una época en la historia humana donde la oportunidad de crear conocimiento de acceso universal sea una realidad. Y nunca ha habido un momento en que la educación haya significado más en términos de supervivencia y felicidad humana.

Este es el motivo que nos ha llevado a un grupo de profesores de la Universidad de León a dejar de pensar en la universidad como edificios y empezar a pensar en el aprendizaje como algo que ocurre en muchos lugares diferentes y en momentos particulares. Vamos a liberarnos del modelo educativo convencional que aún domina nuestro pensamiento. Vamos a desplegar la Iniciativa www.p2pu.es en fase de beta pública.