Diario de León | Viernes, 28 de julio de 2017

Tonto del...

07/10/2009

Contracorriente miguel paz cabanas

D e repente me he dado cuenta de que mi héroe es un señor con apellido de pelotari que se las ha apañado para conseguir, con cincuenta y cinco tacos, una pensión suculenta y vitalicia que ha generado la alarma y la envida de medio país. Este ejecutivo de alto standing, ex consejero delegado de una gran entidad financiera, me ha dejado con la boca abierta, como cuando de niño iba al circo y un tipo con bigote engominado se sacaba de la chistera conejos y pañuelos de colores (a veces también extraía palomas que se cagaban en la cabeza del público: léase en clave de metáfora). Con la que está cayendo, en un entorno donde el índice de miseria y hasta de hambre - sí, sí, de hambre, ya les contaré en mi próxima columna -, tiene acogotadas a miles de familias, que alguien se embolse por retiro tres millones de euros brutos anuales en España, no me digan que no da para pensar que aquí vamos de sobrados. Ese hombre tiene que valer su peso en oro -”habría que regalarle una túnica bordada precisamente con hilos del precioso metal-” y es la viva demostración de que en este país la competencia técnica de nuestros banqueros alcanza excelencias colosales (a dónde van a parar los tiburones de Wall Street: unos aficionados). Algo que, además, parecen tener asumido gentilmente sus millones de clientes, que conscientes de su singular trayectoria profesional, no parecen haber puesto objeciones a que la entidad garantice y divulgue su bien ganada pensión. No sé lo que pensarán los demás, pero yo lo tengo muy claro: merecidísimos tienen que ser esos desembolsos, porque si no es así, si en el fondo estamos hablando de una cantidad ofensiva e inmoral, de la enésima tomadura de pelo de la banca y el capital (como se decía antiguamente: si es que volvemos poco a poco a los tiempos de la sopa caritativa), entonces el que esto firma, cliente del susodicho banco, es un tonto del culo.