Diario de León | Lunes, 26 de junio de 2017

Un país de sainete

04/11/2009

Contracorriente miguel paz cabanas

S e atribuye a un diputado de los tiempos de Cánovas, en una época en la que, habiendo sido la cosecha de cereales especialmente mísera y siendo notorios los casos de corrupción que asolaban el país, una frase de doble sentido que rezaba de esta guisa: «Lo que aquí pasa, señorías -ironizó-, es que en esta España nuestra hay demasiado chorizo para tan poco pan». No conozco la reacción de los ilustres que le escuchaban, aunque la imagino similar a la de estos tiempos, con unos acusando a los otros y poniendo excusas en lo propio. Qué vergüenza, carajo. Esto que estamos viviendo es, pues, una historia cien veces repetida, con la diferencia de que ahora los reales que se embolsan, contados en euros, ponen los pelos de punta (y dejan al ejército de desempleados que hacen cola en el Inem con cara de gilipollas): de catorce mil millones se habla, y digo se habla porque nadie los ha visto, no siendo aventurado sospechar que ahora no se encuentran, como en otros momentos históricos, entre los calzones de los villanos, sino en saneados y asépticos paraísos fiscales. Lo amargo del asunto es que todavía hay zoquetes -y acólitos leales- que salen en defensa de su alcalde corrupto, como si meter la mano en las arcas públicas fuese algo anecdótico y proverbial. Mientras, en Francia, Monsieur Chirac, un tipo que casi tuvo poderes de monarca absolutista, puede chupar diez años de cárcel por haber enchufado en el Ayuntamiento de París a una veintena de amigos y familiares. Léanlo despacio, por favor, e imaginen esa situación en España: que la ley se aplicara no sólo a los que ponen el cazo, sino a los que, gracias a su cargo público, han beneficiado a un allegado con algún puestecillo. Las obras del famoso Plan E se quedarían en migajas con las ampliaciones que habría que hacer en las penitenciarias. Y eso que el honorable Pujol todavía no ha ti rado de la manta.