Diario de León | Sábado, 21 de octubre de 2017

Tiran uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular en la ciudad

El Ayuntamiento derriba un inmueble con nivel III de protección, de entramado de madera y muros de piedra, de los que apenas quedan ya ejemplares en la capital

e. gancedo | león e. gancedo | león 11/12/2009

Los vecinos del barrio del Mercado se encontraron, la semana pasada, con un panorama diferente al divisado durante toda su vida tanto desde la calle Herreros como desde la calle San Francisco: todo el inmueble que ocupaba la pequeña calle de Trastámara había sido derruido por el Ayuntamiento y un camión se llevaba las viejas vigas, los restos de adobe y las antiguas piedras de una de las construcciones más interesantes del viejo León.

Se trata de un inmueble con nivel de protección III en el Plan Especial de Ordenación, Mejora y Protección de la ciudad antigua de León y que poseía características muy llamativas y verdaderamente antiguas: el entramado de madera relleno de adobe -"una forma de construir muy popular de las zonas rurales de León, pero de la que cada vez quedan menos ejemplos-", los muros de piedra hasta media altura y los modillones de madera revelaban unas trazas de origen medieval. En la memoria del Plan Especial se cataloga así: «Arquitectura ambiental de tipología primitiva». De su carácter estilístico se dice que pertenece a la «arquitectura antigua popular» y en cuanto a sus posibilidades de actuación se expresa que precisa una «restauración, rehabilitación o reestructuración parcial».

Ni restauración ni reestructuración, pues la casa ha desaparecido junto con otro cuerpo más moderno. «Es una lástima -"admite Juan Carlos Ponga, experto en urbanismo y trabajador del Ayuntamiento, artífice de las famosas maquetas de la ciudad-", era un modelo perfecto, uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular que conservábamos, aunque aún queda algún otro en la zona de los Cubos».

«A veces es muy difícil conservar este tipo de patrimonio, muchas veces se escapa -"admite Ponga-". Los propietarios querrían vender, el Ayuntamiento no se podría negar... pero no deja de ser una desgracia». Ahora, al menos, cabe la posibilidad de que la nueva construcción imite, en sus volúmenes y formas, la vieja casa, según insinúa Juan Carlos Ponga.