Diario de León | Sábado, 27 de mayo de 2017

Buenas noticias

18/02/2010

Contracorriente Miguel Paz Cabanas

Por fin, buenas noticias. Hace unos días este periódico publicaba que los ciudadanos de la región practicaban el sexo con gozosa asiduidad, aunque en estos temas de la celebración carnal la gente suele ser un tanto autocomplaciente, y en el apartado de la encuesta donde debían poner «cuando puedo lo hago en coches», te colocaban «en el pueblo lo hago todas las noches», distorsionando la exactitud y verosimilitud de los datos. En cuanto a la segunda buena noticia que nos ha brindado la semana está lo del espía español que han enjaulado por pasar secretos a los rusos (¡siempre los perversos rojos al fondo: Francisco debe estar dando cabezadas en el Valle de Los Caídos!), lo que nos ubica como país, por fin, en la estela de la modernidad. Porque, vamos a ver, todo el mundo sabe que un espía que se precie, ya desde los cincuenta -”su edad dorada, que nosotros nos pasamos cavando con la boina en el cortijo-” llevaba el Financial Times bajo el brazo, antes de pasar una valija diplomática o pegar un tiro a un rival del otro lado del telón. Otro gallo nos cantaría ahora si hubiésemos contado con una red de espionaje bregada y cultivada desde hace años, con especialistas modelo John Le Carré (tipos eruditos y sin escrúpulos), como expresión de nación verdaderamente implicada en el progreso de su tiempo. Como no fue el caso, así andamos, mendigando que los poderes fácticos no nos chuleen o nos comparen con los griegos (que ellos, cuna de Occidente, dirán a ver por qué narices les comparan con nosotros) y aguantando que un puñado de galeses de la Royal Air Force repartan hostias en Lanzarote a los clientes españoles de un chiringuito. De todas formas, parece ser que en el tercer trimestre del segundo semestre de no sé qué año, saldremos de esta recesión que no afecta a la tasa de fornicación, pero sí a la de espías.