Diario de León | Miércoles, 18 de octubre de 2017

Polarizador de ideas

10/05/2010

Opinión | roberto castrillo

PROFESOR DE HISTORIA DE ARTE DE LA ULE

Durante el mes de mayo la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León acoge la decimoséptima edición de El Hall Transformado, un proyecto artístico consistente en la intervención plástica de un artista en el espacio del hall de la citada facultad del campus universitario. En la edición de este año, la instalación ha sido desarrollada por Julio Mediavilla. El concepto de instalación artística se fundamenta en la utilización e interpretación del espacio en el que se sitúa la obra como parte integrante de la misma. Para su intervención, titulada Polarizador , Julio Mediavilla ha centrado el diseño formal y conceptual en las condiciones lumínicas del espacio del hall. La obra consiste en la suspensión desde las vigas de la cubierta de una estructura circular metálica de la que penden siete pisos de planchas de plástico, alternando los colores blanco y rojo, unidas entre sí por medio de mosquetones, hasta conformar un gran cilindro flotante en el espacio central del hall.

La utilización de materiales industriales ha sido una constante en el trabajo de Julio Mediavilla. Piezas que con su configuración material refuerzan su carácter objetual y a las cuales solía añadir un componente lumínico y móvil. El carácter de instalación de su Polarizador ha determinado que el autor haya sustituido aquellos elementos insertados en la propia estructura material de las piezas por las propias posibilidades ambientales del espacio, que son las que ahora le confieren los matices cambiantes tanto en la intensidad lumínica como en la calidez o frialdad cromática.

En su percepción externa y perimetral se muestra como una gran lámpara suspendida, de aspecto limpio y brillante. Un cuerpo reflectante de aspecto frágil que acentúa su profundidad o verticalidad según la perspectiva y la altura desde la que se contemple. La posibilidad de penetrar en el recinto cilíndrico que dibuja enriquece su capacidad generadora de experiencias sensoriales y su profundidad conceptual. Desde esta perspectiva interna la obra se convierte en una pintura envolvente, una pieza plástica que construye su propio espacio de reflexión. Actuando como un verdadero polarizador, en su interior se concentran la experiencia visual obtenida a partir de su semejanza a una torre de luz, coronada por una estructura metálica radial asociada a las formas solares. Un espacio cálido, cíclico e infinito, un microcosmos capaz de depurar lo accesorio para concentrar al espectador en lo esencial de su propia experiencia sensorial y de su universo mental, sin perder el contacto con la realidad exterior. Julio Mediavilla ha planteado una obra capaz de trascender las relaciones físicas con el espacio convirtiendo a éstas en el punto de partida para una reflexión de raíces platónicas sobre nuestra capacidad de discernimiento entre la apariencia y la esencia de la realidad.