Diario de León | Jueves, 21 de septiembre de 2017

Entrevista | carol simón | escritora

«Si no eres un Nobel, en España ninguna editorial apostará por ti»

Los cuentos han formado parte de su vida desde que su madre le cantaba coplas cuando era niña. Huérfana de padre a los dos años, creció en un internado. En los largos viajes en tren desde Valcabado del Páram

pablo rioja | león pablo rioja | león 12/07/2011

Aunque escribe desde hace 18 años, esta leonesa cuyas raíces se asientan hoy en Barcelona encontró en la enfermedad un nuevo motivo por el que seguir viviendo. Sus cuentos esconden el optimismo de quien sabe que el final de cada historia se antoja tantas veces diferente según cómo se afronte. Con Cuentos de la Maragata , su primer libro editado, deja volar la imaginación del lector hasta límites insospechados. «Primero buscamos un rincón para leer, saboreamos cada palabra sin prisas y, cuando lo terminamos, estamos realmente en otro mundo, es la mejor terapia contra el estrés», asegura.

-Aunque nació en Astorga, donde creció realmente fue en Valcabado del Páramo. ¿Qué recuerdos guarda de su infancia?

-León es majestuoso, tanto la capital como la provincia. Barcelona es una ciudad preciosa, pero echo de menos esa tranquilidad, esa falta de aglomeraciones a todas horas. Me quedé huérfana de padre con dos años y pronto tuve que irme a un internado donde estudié hasta los 18 años el bachiller laboral administrativo. Vuelvo cada verano a Valcabado, de hecho iré la semana que viene, sobre todo para cuidar de mi madre.

-¿Por qué ha tardado tanto tiempo en publicar su primer libro?

-Lo tenía en mente desde hace mucho tiempo, pero en España si no eres un Premio Nobel ninguna editorial te hace caso. Es un mundo demasiado cerrado donde apenas te dan oportunidades. Hace dos años decidí sacar del armario Ánfora de Neptuno y Seis príncipes y una princesa , los dos cuentos que componen esta publicación y Círculo Rojo se animó a editarlo.

-¿Cuántos cuentos guarda aún en ese armario?

-62 y medio. Ahora me encuentro en plena fase de creación de uno nuevo.

-¿Existen los cuentos para mayores?

-Todos lo son. Los míos especialmente, quiero que cada persona saque sus propias conclusiones.

-"Comenta que sus historias buscan entretener y realzar valores e ideales perdidos. ¿Dónde se quedaron?

-En un baúl... No lo sé, pero se ha perdido el ser generoso con los demás sin esperar nada a cambio, el ayudar, el respeto a los mayores. La televisión y los videojuegos tienen mucha culpa de ello, son agresivos, fomentan la violencia. Yo siempre escribo basándome en historias cercanas con la intención de ayudar al ser humano.

-¿Quiere hablar de su enfermedad?

-Sí, no hay por qué no hacerlo. En 1992 me diagnosticaron cáncer de intestino. Fue un golpe muy duro. Pronto llegó la quimioterapia, el hospital, las transfusiones. Cuando no lloraba cogía el lápiz y el papel y me evadía de la realidad o me pasaba media noche escribiendo. Con el tiempo y la osteoporosis, después de un rato el lápiz se me caía de la mano y tuve que pasarme al ordenador, que por cierto me compraron uno bien grande y casi no podía sujetarlo, sobre todo en la cama. Ahora tengo uno tipo cuartilla. Yo trabajaba de administrativo, pero en el 2000 mi marido insistió en que debía dejarlo porque mi salud estaba francamente mal. En 2005 me dieron la jubilación definitiva.

-¿La ha superado ya?

-A medias. Mi marido es mi mejor psicólogo.

-¿Cómo empezó a escribir?

-Presenté un cuento escrito en catalán a un concurso de aulas de cultura y logré el primer premio. A mi jefe de por aquel entonces, director de la empresa Previsión Mallorquina de Seguros, le encantó el relato y fue él quien me animó a seguir.

-¿Y ese amor por Barcelona?

-Viene de mis tiempos en el internado. Solía coleccionar las postales que mandaban a mis compañeras de diferentes ciudades del país y Barcelona me enamoró. Me fui allí sin trabajo y con los bolsillos vacíos. Es cierto que mi hermano vivía allí pero se limitó a darme una guía de la ciudad. Encontré trabajo a los tres o cuatro meses, hasta hoy.

-¿Cuál es su cuento favorito?

-Las rosas de fuego. Es especial porque lo escribí para mi marido. Los protagonistas son mis hijos y mis nietos.

-¿Sus historias siempre acaban bien?

-Sí. Recuerdo que mi madre me cantaba coplas de niña que siempre terminaban mal y aunque lo sabía, esperaba otro final. Mis cuentos acaban bien, que la vida ya es bastante dura por sí misma.

-Por cierto, qué espera de este libro...

-Que llegue a cuantas más personas mejor. La primera edición sólo ha contado con 300 ejemplares, espero que haya una segunda y por qué no, una tercera. Tengo mucho por contar aún, ojalá alguna editorial confíe en mí.