Diario de León | Viernes, 31 de marzo de 2017

El tesoro de Emperador, en el aire

El etnógrafo leonés anuncia que no puede mantener por más tiempo su espectacular colección y propone a las instituciones que se hagan cargo de ella y la expongan.

E. Gancedo | León 14/02/2012

Javier Emperador, el poseedor de una de las colecciones etnográficas más importantes de León y de toda España —sólo su conjunto de indumentaria tradicional es el más valioso del Noroeste—, ha decidido presentar un ultimátum. Ya no puede hacerse cargo, por más tiempo, del tesoro que ha ido amasando desde que tenía 16 años (ahora anda por los 50) y que incluye no sólo prendas y vestidos leoneses, algunos con casi 200 años, sino también joyería popular, grabaciones audiovisuales, cuadros, fotografías, grabados, discos y libros, todo lo cual supone la existencia de un archivo completo con el que uno puede hacerse una idea global de lo que es la cultura tradicional de esta tierra.

Pero Emperador se planta. «Las prendas, por ejemplo, no pueden permanecer más tiempo metidas en cajas, como yo las tengo, han de estar en unas condiciones muy concretas de temperatura y de humedad para que se conserven y no se sigan deteriorando». Unas piezas que este experto mantiene en su residencia personal cuidadosamente documentadas y catalogadas al igual que las grabaciones en vídeo y audio sobre el folclore de todas las comarcas —y hay cosas verdaderamente sorprendentes y muy tempranas, como actuaciones de gaiteros y tamboriteros en torno a los años setenta y ochenta—.

Tres propuestas. La situación no puede alargarse más dado que la casa ha registrado ya dos intentos de robo y el ‘tesoro’ de Emperador no está seguro. Así que este experto, que puso en marcha en su día el Centro de Cultura Tradicional de León y auspició muchos de los modernos colectivos de folclore de la provincia, lleva proponiendo a las instituciones, desde hace ya tiempo, que se hagan cargo de la colección para que pueda quedar a disposición de todos los leoneses. De hecho, Emperador ha vendido y también cedido piezas singulares al Museo Etnográfico con sede en Mansilla de las Mulas, al Museo Nacional del Traje y a otras muchas instituciones.

En la actualidad, Emperador baraja tres posibles soluciones según la institución de la que se trate: con el Ayuntamiento de la capital ha mantenido conversaciones y, al menos, se le ha informado de que existe un espacio municipal en el que la colección del etnógrafo podría tener cabida: los sótanos de la Casa Consistorial de la plaza de San Marcelo. La segunda sería formalizar algún tipo de contrato con la Diputación —«quizá tipo fundación, similar a la de Joaquín Díaz en Urueña»— para habilitar en el Museo Etnográfico un espacio dedicado a la colección de Javier Emperador.

Por último, desde el ayuntamiento de Astorga también han mostrado interés por acoger este legado aunque carecen de un espacio tan idóneo como en los otros dos casos. Esta misma semana, Emperador mantendrá un encuentro con representantes de la Diputación para intentar llegar a un acuerdo «favorable para las dos partes».

«Estoy abierto a cualquier idea y yo mismo propongo proyectos diferentes, también se podría dividir y llevar a diferentes comarcas de León, de forma que cada una estuviera especializada en algo; yo lo que pido a cambio es ser el responsable de conservarla y divulgarla», reflexiona este investigador y empresario.

Una buena prueba del interés que despierta la colección de Javier Emperador se obtuvo en octubre de 2010 en el Palacio de Don Gutierre, cuando una exposición montada por él con trajes leoneses de la época de Napoleón —una rareza casi única en España— atrajo a 9.000 personas en solo 20 días.

«El fin moral, lógico y obligatorio de esta colección es que sea expuesta, que tenga una función didáctica», asegura, recordando que la única solución pasa porque se haga cargo de ella una institución. «Es cuestión de voluntad, además ahora con la nueva Ley de Mecenazgo, que facilita estas ayudas, podría hacerse de forma más satisfactoria», expresa Javier Emperador, asegurando que su resolución es firme y que, si no hay respuesta por parte de ninguna entidad pública o privada, está dispuesto «a salir a la plaza de Botines» con todas sus piezas, prendas y objetos «y ponerme a venderlas una por una».